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A 39 días de encierro preventivo fue sentenciado el vigilante José Luis Mendoza Molina, acusado de homicidio frustrado en perjuicio de Álvaro Isidro Silva, de 29 años, a quien le disparó seis veces en el abdomen y el tórax.

Silva, quien ahora tendrá que vivir el resto de su vida con una bolsa de colostomía adherida al cuerpo, fue baleado por el vigilante cuando estaba con un hermano frente a una tienda en un centro comercial de Managua.

El centinela, quien labora para la empresa “Seselvdesa”, al momento de balear a Silva presuntamente estaba en estado de ebriedad, según la acusación radicada por la Fiscalía en el Juzgado Décimo Distrito Penal de Audiencia de la capital.

Aparentemente el crimen frustrado se originó cuando la víctima reclamó al centinela por el lenguaje soez con que lo trataba a él y a un hermano.

“Yo mandó aquí y vos sos una m… y te voy a matar”, fue lo que supuestamente le dijo el endemoniado vigilante a Silva antes de hacerle el primer disparo que le dio en el estómago.

Cuando la víctima estaba en el suelo y pedía no ser ultimado, Mendoza se acercó a él y le disparó cinco veces más en el tórax y el abdomen, dejándolo en estado agónico, refiere la acusación del Ministerio Público.

Los disparos hechos con un revólver calibre 35 le afectaron varios órganos vitales a la víctima, quien convalece en un hospital privado. Un dictamen forense refiere que las lesiones sufridas pusieron en riesgo su vida.

El mismo parte médico establece que las lesiones causarán incapacidad al menos por 90 días, además que necesita de una intervención quirúrgica de alto riesgo para extraerle dos proyectiles que están cerca de la columna.

EL NUEVO DIARIO trató de conocer la versión del acusado, pero éste con arrogancia respondió que no tenía que decir.