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Todas las mañana al abrir los ojos, Raquel Leonor Murillo Hernández no sólo pide al Altísimo el milagro de volver a caminar, sino también que se haga justicia en su caso, porque 20 meses después de que un endemoniado vecino la dejó en silla de ruedas, la justicia le sigue dando la espalda.

Murillo, a quien los médicos le han dicho que no volverá a caminar, recibió un impacto de bala en el hombro izquierdo con orificio de salida en el derecho la madrugada del 25 de diciembre del 2008, cuando estaba en la casa de su suegra en el barrio “Rubén Darío”.

El proyectil en su recorrido lesionó la columna a Murillo condenándola a vivir el resto de su vida postrada en una silla de rueda, mientras José Gaitán Rojas, apodado “Kimo”, el autor de las lesiones graves, sigue dando largas a su comparecencia ante la justicia.

¿Kimo protegido?

La mujer, madre de cuatro hijos, se quejó porque supuestamente las autoridades de la IV Sección de Policía y del Ministerio Público encubrieron a “El Kimo”, autor del disparo.

La Fiscalía al presentar la acusación en el Juzgado Décimo Distrito Penal de Juicio, tipificó el delito como lesiones imprudentes, es decir como si se tratara de una acción accidental.

Gaitán enfrenta cargos por tentativa de homicidio en perjuicio de Alexander LacKood, cónyuge de Raquel Murillo, porque la bala que dejó en silla de rueda a la joven madre iba dirigida hacia él.

A pura argucias

Gaitán ha sido citado cinco veces al Juzgado Décimo Distrito Penal de Audiencia, éste siempre da largas a su comparecencia con “tácticas dilatarias”, denunció la víctima al salir de la mencionada judicatura.

Este jueves el imputado estaba citado para las diez de la mañana, pero fue hasta una hora después que se presentó un abogado en su representándolo y pidiendo la reprogramación de la audiencia de la vista pública.

La fiscal auxiliar, Lya Flores dijo que aunque ella pidió la orden de captura para José Gaitán Rojas, la jueza suplente Damaris Vanegas, no se pronunció ante su petición.