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Cuatro presuntos integrantes de una banda que secuestró a un comprador de ganado, por cuya libertad pedían 250 mil dólares, fueron conminados a siete días de prisión preventiva.

Pedro Pérez Rivas, de 48 años; Santos Anastasio Rocha Bermúdez, de 32; José Lumbí Luna, de 36, y Moisés Alfredo Miranda Sequeira, de 25, son los cuatro acusados por secuestro extorsivo, quienes fueron capturados por la Policía el 17 de agosto, cuando se disponían a cobrar el botín en los alrededores del Mercado de Mayoreo, en Managua.

Los hechos
El plan de secuestro comenzó la noche del 15 de agosto, cuando un sujeto identificado sólo como “Wilber” se acercó a Carlos Argüello preguntándole qué hacía por Nueva Guinea.

Argüello le dijo que buscaba ganado, por lo que “Wilber” le informó que conocía a una persona que tenía varias reses a la venta, pero debían visitarlo temprano al día siguiente, el 16 de agosto, en la comunidad “La Colonia”, porque podría llegar otro comprador.

Estando en el lugar donde supuestamente verían el ganado, aparecieron tres sujetos armados con pistolas y fusiles, y con los rostros cubiertos con pañuelos, obligaron a la víctima a proporcionarles el número telefónico de su patrón, el ganadero Sergio Manzanarez, a quien llamaron ese mismo día de forma anónima.

Un hombre preguntó si Argüello era su trabajador o su hijo, luego le advirtió a Manzanares que si no pagaba los 250 mil dólares, le mandarían en una bolsa la cabeza de su empleado. “Espere la llamada de otro hombre llamado Pedro”, le recomendó el desconocido.

Celada
Dos horas después “Pedro” llamó al celular del ganadero, pero la Policía ya estaba informada y puso en marcha una operación de rescate. Le ordenaron a Manzanares que aceptara ir al lugar señalado por el desconocido, que resultó ser la terminal de buses en el Mercado de Mayoreo. Ahí el ganadero hizo “morder” el anzuelo a Pérez y Rocha, a quienes les dijo que irían por el dinero a su casa, ubicada camino a Sabana Grande, donde la Policía los interceptó y arrestó.

Después Pérez y Rocha confesaron que Lumbí y Miranda los esperaban en una camioneta a pocas cuadras de donde fueron capturados.

Mientras tanto, Argüello, quien había quedado en Nueva Guinea bajo el resguardo de otros miembros del grupo secuestrador, fue liberado luego de que uno de los encargados de cobrar el botín llamó a sus compinches ordenándoles que lo soltaran.