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Atormentado por la violación masiva de la que fue víctima en una celda de la Policía del municipio de Altagracia, Jefferson Ortiz continúa encerrado en su casa de habitación sin querer hablar con nadie más que con su mamá, Adilia Martínez, y su tía, Marielena Martínez.

Ortiz no sabe si se va a poder liberar algún día de las cicatrices físicas y psicológicas que la violación le dejó, las que le impiden darle la cara a la gente, pero desde el cuarto en el que se encuentra encerrado se animó a contestar algunas preguntas por escrito.

Asegura que el trauma que le dejó la violación de la cual fue víctima la madrugada del once de julio lo ha enfrentado con ayuda de Dios y de su familia.

“Valgo mucho sin importar lo que soy y me siento orgulloso y protegido, a pesar de tanta discriminación que existe no solo aquí, sino en otros lugares, y estoy orgulloso de que hay organismos e instituciones que se preocupan por la situación que enfrentamos las personas discriminadas por la homofobia”, apuntó Ortiz, de 22 años.

Añadió que lo que le ocurrió en la celda de la Policía de Altagracia no se lo desea a nadie y que espera que jamás se repita.

Apuntó que lo más triste de ese bochornoso capítulo criticado a nivel nacional e internacional, fue pedir auxilio dentro de la misma institución policial, “que tiene por lema honor, seguridad y respeto, y no encontrarlo, pese a mis gritos”.

La clave es el respeto

Como parte de la comunidad de personas con opciones sexuales diferentes, Ortiz apuntó que la sociedad debe aprender a respetar la identidad sexual del resto de sus semejantes, porque sienten, lloran y tienen problemas al igual que cualquier otro ser humano.

Explicó que por experiencia propia sabe que“ser homosexual en Nicaragua no es nada fácil, porque cada día se encuentran con personas de diferente carácter y la gente nos mira como si nosotros tuviéramos la culpa de ser lo que somos”.

En este sentido manifestó que para los homosexuales es duro desde un inicio reconocer su preferencia sexual, porque no saben si sus familiares los van apoyar o no.

Detalló que en la etapa de la adolescencia es cuando más temor se siente porque son rechazados por los diferentes jóvenes con los que se relacionan.

“Unos nos humillan, otros se nos apartan o nos vulgarean, aparte de las personas que nos critican en la calle el modo de caminar, hablar y actuar, y son cosas que uno trata de disimular, pero que duelen dentro de nuestro corazón”, explicó.

Su meta

Alejándose de ese tormentoso capítulo de su vida, Ortiz mantiene firme sus metas de llegar a la universidad el próximo año, para estudiar enfermería y ayudarle a su familia, porque su mamá, Adilia Martínez, tiene cifradas sus esperanzas en él como hijo menor. Él espera no defraudarla, con ayuda de Dios.

Por su parte, doña Marielena Martínez explicó desde la humilde sala de su hogar, que su sobrino siempre ha sido muy tímido, aparentemente por su opción sexual, pero con ella es con quien más platica.

Ella cree que a su sobrino le ha costado aceptar su identidad por temor a la discriminación, y en este sentido relató que hasta tuvo que culminar sus estudios de Secundaria en 2009 en la ciudad de Jinotepe, “porque en la Isla de Ometepe se burlaban de él”.

Agregó que a raíz de la violación, su pariente quedó muy afectado, al punto que después del abuso se bañaba constantemente, afirmando que estaba muy sucio, además no platicaba con nadie y lloraba y lloraba.

El juicio

Pero según doña Marielena, su sobrino al ver el apoyo que le han brindado diversos sectores de la sociedad, ha recobrado la alegría y ahora espera que se cumpla su sueño de ser enfermero.

Por la violación agravada de la que fue víctima Jefferson Ortiz, el Ministerio Público de Rivas acusó a Adonis Barrio Ponce como autor y a Léster Rosales Romero, Danny Rivera Rodríguez y Omar Montiel Picado, como cooperadores necesarios. Estos eran los compañeros de celda del muchacho la madrugada del once de julio.

Como cómplices de la violación agravada fueron señalados el suboficial Denis Francisco Domínguez, los policías Denis Domínguez Centeno, Ludvin Cruz, Jairo José Pérez Carrillo, José Alfredo Suárez Avellán y un uniformado voluntario adolescente.

Todos los gendarmes fueron acusados también del delito de omisión del deber de impedir el delito en perjuicio de la administración de justicia, ilícito por el que permanecen en prisión preventiva a la espera de un juicio oral y público.

Antecedentes de homofobia en Ometepe y Rivas

Cabe señalar que ésta no es la primera vez que un homosexual del municipio de Altagracia, en la Isla de Ometepe, es abusado sexualmente, porque el 19 de junio de 2007, un gay fue violado por dos sujetos que lo interceptaron en las costas de la playa Paso Real.

Según él, por ser gay, no le dieron importancia a su caso “porque ni siquiera me examinó el médico forense para hacer el dictamen, con el cual le darían seguimiento a mi denuncia”.

Según la versión del homosexual, a él lo violaron en horas del mediodía, cuando se encontraba dormido en las costas del balneario antes señalado, al cual había llegado a darse un “chapuzón” para refrescarse y reponer las energías que había perdido la noche anterior, en un centro nocturno.

En su denuncia reveló que Juan Ruiz, conocido como “Juan la Perra”, y Manuel Ruiz, alias “El Chino”, fueron quienes lo violaron, aprovechando su sueño. Cuando la víctima se percató de que lo estaban abusando sexualmente, les reclamó a los dos sujetos, pero éstos más bien se enfurecieron y hasta le colocaron un cuchillo en el cuello para obligarlo a tener relaciones sexuales vía anal y oral.

Pero según la víctima, él logró escapárseles y se refugió en una vivienda a la cual trataron de ingresar los dos violadores, pero fueron frenados por los habitantes de la casa, pero el caso quedó en la impunidad.

Crimen de “Lola” sigue impune

Otro caso que está fresco en el recuerdo de la comunidad gay, es el crimen contra Francisco Javier Mena Aguilar, de 17 años, conocido como “Lola”, quien falleció la noche del 29 de noviembre de 2009, en el Hospital de Rivas, debido a una letal estocada que recibió en la espalda.

El homicidio ocurrió frente a un taller que está en la entrada a la calle de La Carrilera, situada de la rotonda de Rivas, 100 metros al norte.

Hasta la fecha en los juzgados de Rivas no se ha acusado a nadie por este delito. En su momento los amigos de “Lola” señalaron que si la Policía lo hubiese trasladado de inmediato al hospital, estaría vivo, porque no hubiera perdido tanta sangre.

El gay era originario de Diriomo y acudía a la rotonda a ofrecer su cuerpo. En su momento se dijo que el móvil del crimen fueron los celos, porque el marido de otro travestí lo prefirió a él para hacer vida marital, lo que le habría costado la vida.