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La Policía de la Sexta Delegación está por concluir las investigaciones del caso que dejó como resultado una persona fallecida y otra lesionada con la misma bala.

Tomás Mora Artola, de 41 años, no imaginó que luego de disfrutar de unos cuantos tragos su tarde terminaría en tragedia. Desde muy temprano el domingo último, Mora Artola ingería licor en su casa, donde funciona un cafetín, de Tucsa una cuadra al sur, en los Laureles Norte.

A las 6:45, Mora Artola realizó un disparo con un revólver calibre 38, la intención inicial fue hacerlo de forma vertical, pero debido al excesivo consumo de licor lo hizo de manera horizontal.

El subcomisionado Leonidas Roque, jefe de Auxilio Judicial de la Sexta Delegación de Policía, dijo que la bala que salió del revólver lesionó en el pómulo izquierdo a Marcos Antonio Martínez Ruiz y luego se enrumbó hacia la humanidad de Luis Francisco Gutiérrez Rivas, de 28 años, quien murió cuando era trasladado al Hospital Alemán Nicaragüense por el mismo victimario.

“El impacto se le alojó –a Luis Gutiérrez— en el centro de la caja toráxica, le causó una herida penetrante en el corazón, le fracturó la octava costilla izquierda cuando salió el proyectil”, manifestó el subcomisionado Roque.

Asimismo, declaró que el victimario, al percatarse de lo que causó con su imprudencia, trató de auxiliar a los lesionados, trasladándolos en su vehículo al centro asistencial.

En el allanamiento que ejecutó la Policía ocupó un revólver calibre 22, aunque Mora Artola manifestó haber disparado con uno calibre 38, por lo que los agentes aún no tienen el arma disparada.

La calificación inicial de los delitos que se le achacan a Mora Artola son tenencia ilegal de armas, tentativa de homicidio, lesiones y homicidio.