Ernesto García
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Veinticuatro horas de plazo tienen Martha Lucrecia Espinoza Gómez y Priscila Carolina Méndez Gómez para abandonar el terreno que hasta ayer compartían con su madre y abuela, respectivamente, Lucrecia del Socorro Méndez.

El ultimatum fue dado a las dos mujeres por la jueza suplente Cuarto Distrito Penal de Audiencia, Mercedes Rocha, quien las remitió a juicio para el próximo 12 de noviembre.

Las acusadas también deberán firmar dos veces por semana su hoja de control de procesado y tienen prohibido acercarse a menos de 150 metros del domicilio de la víctima.

La judicial advirtió a las imputadas que si incumplen una de las medidas que les impuso, podrían ser enviadas a prisión.

La violencia doméstica comenzó en diciembre del año 2009, cuando doña Lucrecia Méndez cambió el candado del portón de su casa, porque las imputadas llegaban a medianoche ofendiéndola con palabras soeces y amenazándola de muerte.

El Ministerio Público está ofreciendo como prueba de cargo el testimonio de Alba Rosa Palacios Méndez, quien asegura haber visto a las procesadas hacer actos de brujería con puros contra su madre.

El abogado de las mujeres alegó que el trasfondo de la acusación es que supuestamente a sus representadas les quieren quitar la casa que construyeron en el terreno propiedad de la anciana.