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“Sí, yo lo maté”, confesó sin inmutarse Miguel Ángel Gutiérrez, de 42 años, cuando los periodistas le preguntaron por el asesinato de Napoleón Meza Portocarrero, delito que le imputa la Fiscalía.

Gutiérrez dijo que lo hizo porque no estaba dispuesto a tolerar que otro hombre llegara a vivir a la casa que asegura haber construido con su esfuerzo para las hijas que procreó con María León Rodríguez.

“Cuando llegué a la casa, mis hijas --las dos menores-- dormían en un rincón, mientras ellos --María León y Napoleón Meza-- estaban en la sala en un sofá, y eso yo no lo iba a permitir”, afirmó Gutiérrez.

En sus declaraciones, el imputado no sólo aceptó la autoría del asesinato, sino que señaló como cómplice a su ex pareja, porque según él, León le pidió que sacara el cadáver de la casa.

“Después que lo maté yo le dije a la María León que me mataría, pero ella me dijo que no lo hiciera y me pidió que sacara el cadáver”, reafirmó Gutiérrez.

El hombre, que regresó de Estados Unidos para matar al nuevo amor de su antigua pareja sentimental, negó haber huido a ese país hace 18 meses después de que supuestamente violó a su hijastra que ahora tiene 13 años.

“Eso de la violación es mentira, porque ella (María León) retiró la denuncia y me llegaba a ver donde yo estaba”, afirmó con aplomó el hombre, a quien la Fiscalía le imputa la presunta autoría de cuatro delitos.

Abogado alega locura
En la acusación presentada por la fiscal auxiliar Silvia Sánchez, Gutiérrez está sindicado por asesinato, coacción y desplazamiento, secuestro simple y portación ilegal de armas.

El asesinato es por haberle quitado la vida a Meza, la coacción y desplazamiento por obligar bajo intimidación a León y a su hijastra a que no lo delataran, y el secuestro simple es por haber retenido contra su voluntad a sus dos hijas, explicó la representante del Ministerio Público.

Durante la audiencia preliminar, la defensa de Gutiérrez, Jorge Guerra, trazó como estrategia la supuesta demencia de su representado, y pidió al juez Séptimo Distrito Penal de Audiencia, Abelardo Alvir Ramos, que su cliente sea auscultado por un psiquiatra forense.

“Yo pedí que lo examine el psiquiatra forense, porque al platicar con él me estoy dando cuenta que dice cosas que no son coherentes”, manifestó ante los periodistas el abogado defensor.

Horrendo relato
María León Rodríguez relató que después de matar a Meza de un impacto bala en la base del cráneo, Gutiérrez la obligó a que llevara a la sala a la mayor de sus hijas, a quien le ordenó se hiciera cargo de sus otras hermanas.

La adolescente estuvo en la sala desde la noche del 24 de agosto hasta las 10 de la mañana del día siguiente, luego Gutiérrez la mandó al mercado “Iván Montenegro” a comprar una pala y una barra para cavar la fosa donde enterró a la víctima.

Gutiérrez obligó a su hijastra a que le ayudara a arrastrar el cadáver desde la sala hasta la habitación de su mamá, donde hizo la fosa, refiere la acusación de la Fiscalía.

Tanto a su hijastra como a León, el asesino les advirtió que si al salir a la calle lo delataban, mataría a las otras niñas, a quienes mantuvo secuestradas en el patio de la casa hasta la noche del 26 de agosto, cuando su ex compañera de vida logró huir con ellas y avisar a la Policía, aprovechado que él se embriagó.

Para asegurarse de que León no lo delataría en su trabajo, la llamaba constantemente al teléfono celular, recordándole que si lo denunciaba les quitaría la vida a las cuatro niñas, dos de las cuales procreó con su ex.

El juez Abelardo Alvir impuso a Gutiérrez la prisión preventiva, programó la audiencia inicial para el próximo 7 de septiembre, y ordenó que el reo sea llevado ante un psiquiatra forense.