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La universitaria Alejandra Sequeira Paiz seguramente nunca más volverá entablar conversaciones y a aceptar raid de desconocidos, por la peligrosa experiencia que vivió hace tres semanas.

Sequeira fue víctima de robo agravado por parte de miembros de una banda que le robaron su computadora portátil, valorada en 500 dólares, luego de aceptar el raid que le ofreció a Harold Rodríguez.

La universitaria abordó un autobús en Estelí, para viajar a Managua, el pasado 11 de agosto, se sentó en el asiento número 13, y a la par se situó Rodríguez, con quien la joven entabló conversación, según la acusación de la Fiscalía.

En la plática, Sequeira reveló a Rodríguez que se dirigía a la Universidad Centroamericana, UCA, lo que éste aprovechó para engañarla diciéndole que él iba para el Reparto San Juan, que colinda con esa casa de estudios.

Raid y engaño
Ya en Managua, después de bajar del autobús, Sequeira aceptó el “aventón“ que Rodríguez le ofreció. Emiliano Flores Guevara lo estaba esperando en un automóvil en La Subasta.

A los pocos metros, el carro fue abordado por Darling Toval, quien también se hace llamar Darling González, pero además tiene una tercera identidad desconocida. En el vehículo, la mujer tomó del cabello a la muchacha y la golpeó.

Como Sequeira se resistía a entregar el bolso donde llevaba la computadora, Darling Toval le decía a los otros: “Pasame la pistola o la puya”, según reveló la víctima.

Los maleantes la dejaron abandonada en el costado suroeste del Hospital “Lenín Fonseca”, donde fue auxiliada por un automovilista que observó cuando la lanzaron del vehículo.

Por los hechos antes narrados, el juez Alvir le dictó medidas alternas a la prisión para los dos acusados, pero los conminó a pagar una fianza de cinco mil córdobas cada uno, además, permanecerán bajo arresto domiciliar con la custodia de dos familiares. La audiencia inicial será el próximo 10 de septiembre.

Las autoridades recomendaron a las personas que viajan en autobús, no revelar información privada a personas desconocidas, porque los asaltantes se disfrazan ciudadanos sociables y amables.