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Tirada en el piso de su casa sobre un manto de sangre fue encontrada muerta Cristina Pérez Sevilla, de 30 años, a las cinco de la mañana de este miércoles, en la comarca Santa Cruz.

Presuntamente, la dama fue asesinada por su compañero de vida, Jackson Francisco Castro Maradiaga, de 30 años.

Según Pedro Pérez, él se asomó a la casa de su hermana, Cristina, porque no escuchaba ruido alguno en la cocina, como suele suceder en las viviendas de las mujeres de esa comarca, quienes palmean tortillas y preparan la comida para ir al trabajo.

Aparentemente, Cristina Pérez se levantó, pero su marido le asestó un machetazo en la nuca que casi la decapitó.

Los familiares y vecinos de la víctima comentaron que hace un mes Cristina Pérez se separó de su marido, pero él insistía en continuar la relación.

La pareja llegó a Santa Cruz hace un año para trabajar en el tabaco, pero procedían de la comarca San Gregorio, jurisdicción de Murra, de donde son oriundos.

Le aguantó un año de maltrato
Después de cometer el feminicidio, Castro Maradiaga se esfumó del caserío, pero no corrió largo, porque la Policía lo encontró en la vecina comunidad de San Francisco.

“Estaba moribundo, porque se había tomado un veneno con la intención de suicidarse”, dijo el comisionado David Jarquín, segundo jefe departamental de la Policía.

Añadió que el supuesto victimario fue llevado al hospital de Ocotal, donde se recupera, para luego responder a la justicia.

Testigos del crimen revelaron a la Policía que el hombre se acercó a la casa de Cristina Pérez y se ofreció para ayudarle a lavar el maíz, ella accedió, pero cuando se inclinó para iniciar dicha labor, él le lanzó el letal filazo. Después de matarla, ingirió una buena porción de sustancia tóxica para suicidarse.

Los vecinos dijeron a los medios de comunicación que los familiares de Cristina Pérez le habían recomendado que denunciara a su marido en la Policía, porque frecuentemente la maltrataba y la amenazaba de muerte machete en mano.

El colmo es que besaba el metal de su arma y le decía: “Con esto te voy a matar”, lo que al final cumplió. La occisa deja en la orfandad a un niño de 10 años y a una niña de 5.