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De nada le sirvió a Amparo Zeas Sánchez tener en su casa una cámara de vigilancia, porque miembros de la Dirección Antidrogas Nacional, en conjunto con agentes del Distrito Tres de Policía, le allanaron la vivienda y encontraron más de 150 piedras de crack y unos diez mil córdobas en efectivo.

La droga estaba escondida en un mueble en la sala y el televisor en el que monitoreaban el exterior de la casa se encontraba en uno de los cuartos.

Zeas explicó que la cámara la colocaron “para vigilar a los delincuentes”, pero las autoridades presumen que era para observar a sus clientes y estar preparados cuando llegara la Policía.

Junto a Zeas fueron detenidos sus tres hijos, una menor de 17 años, y Kevin y Johnny González Zeas.

También capturaron al esposo de Amparo Zeas, Marvin Antonio González, quien según la capitana Luz Marina Benavides, segunda jefa de la Dirección de Auxilio Judicial del Distrito Tres, ha estado detenido por tráfico de drogas.

Prometen retirarse del negocio
“Le habían dado una condena de cinco años, pero sólo cumplió ocho meses en prisión”, afirmó Benavides.

En la casa también la Policía encontró varios rollos de papel para empacar y tres de cinta adhesiva.

Los agentes decomisaron en el lugar varios electrodomésticos y el dinero, que al momento del allanamiento estaba siendo dividido entre los miembros de la familia.

Los agentes antidrogas le preguntaron a los Zeas por qué seguían en el negocio, si ya les habían “caído” en varias oportunidades y la repuesta que brindó uno de los detenidos fue insólita y sincera: “No se preocupe oficial, cuando salgamos de prisión vamos a vender la casa y nos vamos a retirar del negocio”.