•   COSTA RICA  |
  •  |
  •  |
  • END

En medio de la conmoción popular, dolor y el desmayo de la madre, fue sepultada ayer por la mañana Katherine Noemí Romero, la niña nicaragüense de 12 años que fue golpeada, violada y asesinada por un desalmado.

El funeral fue en un ambiente cristiano, en uno de los cementerios de Upala, al norte de Costa Rica.

La madre, María José Bravo, aún no podía creer cómo uno de sus retoños falleció. La señora lloraba y lloraba, y pidió que la llevaran a la montaña donde la niña fue hallada enterrada, para buscarla, pese a que tenía enfrente la caja con el pequeño cadáver.

Aparte de la familia, la comunidad de La Paz, en Río Celeste de Guatuso, ubicada al norte de Costa Rica, llora estremecida por el dantesco crimen.

La niña vivía con su madre y su padrastro en La Paz desde hacía tres años, pero la noche del domingo salió a visitar a unos vecinos a unos 75 metros de su casa, para que le ayudaran con sus tareas.

Féretro cerrado
Desde ese momento la menor de edad desapareció. Sus parientes desconocían su paradero hasta que la tarde del martes la hallaron semienterrada en una finca.

Quien encontró su cuerpo fue Luis Mejía, que se había sumado a la múltiple búsqueda de la menor.

Aparte de la tierra que tapaba el hueco donde enterraron su cuerpecito, Katherine tenía encima unas ramas, pero fuera de la sepultura quedó una de sus manos y el suéter que vestía.

Ayer se conoció que el cuerpo de la niña estaba con alto grado de descomposición al momento del hallazgo, por lo que durante el funeral el ataúd permaneció cerrado.

Sospechoso al juez
Además, los familiares no quisieron que los acompañantes vieran los golpes que la niña tenía en los ojos y la frente.

Como sospecho de haber matado a la pequeña se encuentra detenido un nicaragüense de apellido Boniche Altamirano, quien regresó a la casa donde vivía la niña con las botas que ella usaba, aseguró Jorge Rojas, director del Organismo de Investigación Judicial, OIJ.

El hombre ha sido acusado por homicidio y está a la espera de que un tribunal de Upala le dicte prisión preventiva. Él es sobrino de Hipólito Cordenal, el padrastro de la niña
En medio del dolor, un gesto humanitario ocurrió en este caso, porque la alcaldía de Guatuso donó el ataúd a la familia doliente que es de escasos recursos.