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Al bajar del bus los vecinos esperaban a doña Leonarda Alvarado Guzmán para decirle que por la televisión se enteraron de que uno de sus hijos, Amilcar Manuel Peña Alvarado, de once años, estaba muerto.

“Usted no se imagina cuántas veces lo llevé a centros de rehabilitación, pero él siempre se me escapaba, cuando venía de lavar y planchar salía a buscarlo, los vecinos son testigos, hice de todo para que mi hijo dejara de andar de vago”, comentó entre sollozos doña Naya, como la conocen cariñosamente.

Peña Alvarado fue encontrado sin vida en una alcantarilla ubicada en el kilómetro seis de la Carretera hacia Masaya, la mañana del miércoles.

Doña Naya afirmó que la gente puede decir que ella no cuidaba a su hijo, pero la verdad es que le brindaba amor y trabajaba incansablemente para mantenerlos a él y a sus otros retoños, sólo que Amilcar, --quien aún no tenía partida de nacimiento porque no estaba inscrito--, siempre se iba.

Pedía para jugar
“Le gustaba jugar en las maquinitas, se subía a los buses a pedir e iba a las estaciones de combustible a deambular, yo siempre salía a buscarlo”, reiteró doña Naya.

Doña Naya aseguró que espera que la persona que conducía el carro que mató a su vástago se presente, para que las autoridades correspondientes lo procesen por el homicidio imprudente.

“Que se entregue, Amilcar no era un animalito, Dios ha de tocarle el corazón para que diga la verdad, porque su conciencia no lo va a dejar tranquilo hasta que diga la verdad”, reiteró doña Naya.

Aunque habitaba con su mamá en el barrio 30 de Mayo, el sepelio de Amilcar Peña salió de la casa de su abuela materna, Rosa Guzmán, quien vive en el barrio “Salomón Moreno”, y fue sepultado en el cementerio Milagro de Dios.