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A penas que oscilan entre los 5 y 37 años de prisión fueron sentenciados los integrantes de una banda de explotadores sexuales descubierta hace un año por las autoridades, en la periferia sur de Managua.

La jueza Sexto Distrito Penal de Juicio de Managua, Ingrid Lazo, condenó a 37 años de prisión al cubano-americano Carlos Roberto Monzón, quien por norma constitucional sólo descontará 30.

Monzón, quien también es conocido como Elías Pérez, permanecerá 10 años en la cárcel por la autoría de trata de personas, 14 por violación agravada de una menor hijastra suya, siete por explotación sexual en la modalidad de pornografía en perjuicio de ocho menores de edad y seis por crimen organizado.

Carlos Martín Cervantes, quien filmaba desnudas a las niñas y adolescentes para luego subir sus imágenes a una página en el Internet, fue condenado a diez años de cárcel por trata de personas y seis más por crimen organizado en calidad de coautor.

Nuria Villapuerta, quien era pareja de Monzón, fue sentenciada a siete años de prisión por explotación sexual en la modalidad de pornografía.

Pena mínima para reclutadora

Villapuerta, Monzón y Cervantes también fueron sentenciados al pago de 300 días multas equivalentes al salario mínimo del sector industrial por la coautoría del delito de explotación sexual.

La cuarta integrante del grupo de explotadores sexuales, Adriana del Socorro Pérez Bermúdez, fue sentenciada a la pena mínima de cinco años en la cárcel, porque sólo era la “reclutadora” de las niñas y jóvenes explotadas por los pornógrafos.

En la sentencia la judicial también ordena al Registrador Público Mercantil de Managua, cancelar la Sociedad “Alta Publicad S.A”, que era utilizada por Monzón y Cervantes para realizar su ilícito negocio.

Igualmente se ordena el decomiso del material pornográfico y de los bienes que los acusados obtuvieron proveniente de su actividad ilícita.

Villapuerta y Pérez fueron declaradas no culpables de la autoría de crimen organizado y trata de personas, porque la judicial consideró que fueron manipuladas por Monzón, quien mantenía a doña Nuria porque era su pareja.