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El comisionado Ramón de Jesús Castillo, Jefe de la Policía de Nueva Guinea, manifestó que las siete celdas que tienen en la unidad son insuficientes para albergar a más de cuarenta privados de libertad.

Nueva Guinea es uno de los municipios más grandes de Nicaragua. Está ubicado a 280 kilómetros de Managua. Su población es grande al igual que la incidencia delictiva.

De los 40 reos que están en las siete celdas de la Policía de Nueva Guinea, diez ya fueron declarados culpables por diversos delitos, pero el juez de lo penal, licenciado Eduardo Carrillo, aún no dicta sentencia condenatoria.

La Policía de Nueva Guinea cuenta con 60 uniformados y un presupuesto mensual para alimentación de 26 mil córdobas.

Con dicha cantidad, las autoridades administrativas de la Policía de Nueva Guinea hacen de tripa, corazón, porque con ese dinero tienen que cubrir la alimentación de los suyos y los reos, y los gastos operativos, pero no les queda nada para infraestructura.

Además en la misma unidad policial tienen que albergar a los reos del municipio de El Almendro, porque éstos son juzgados en esa localidad, por lo que la Policía tiene que darles de comer también.

Desesperación que inquieta y destruye

Los privados de libertad que están esperando sentencia condenatoria, son los más afectados por esta situación.

Algunos piden a sus familiares y abogados que agilicen las gestiones para ser sentenciados y trasladados al Sistema Penitenciario, donde las condiciones son mejores que en la Policía.

Muchos reos se desesperan y comienzan a destruir las puertas de las celdas, donde el alumbrado está en muy malas condiciones.

A falta de presupuesto, los reos no cuentan ni con un sitio digno donde hacer sus necesidades fisiológicas. Lo que tienen en cada celda es un tubo de metal, porque los que fueron servicios higiénicos no tienen las tasas.

Esta situación los ha llevado muchas veces a levantarse en huelga para exigir su pronto traslado al centro penitenciario de Juigalpa, donde cumplirán su condena con mejores condiciones, reconoció Castillo.

Las celdas de la Policía de Nueva Guinea se llenan de personas que cometen robos con fuerza e intimidación, abigeato, violencia intrafamiliar y violación, entre otros.

Entre los privados de libertad hay adolescentes, adultos y hasta reos de la tercera edad, tal es el caso de un anciano de 84 años acusado supuestamente por violar a una menor de 14 años en la Colonia Naciones Unidas.

Limitaciones

El juez de Distrito de lo Penal de Nueva Guinea, Eduardo Carrillo, reconoció las limitaciones que tienen y que impiden la pronta condena y traslado de los privados de libertad al Sistema Penitenciario.

Explicó que ellos tienen que ordenar el traslado de los reos al Sistema Penitenciario cuando haya lugar para albergar a los mismos, “porque hay una cuota establecida” para el Caribe Central.

También explicó que cuando hay reos que están siendo juzgados por más delitos y ya fueron condenados por otros, no los pueden mandar al Sistema Penitenciario.

Además hay reos que estando condenados han intentado fugarse, por lo que tienen que ser procesados por ese nuevo delito, por lo que no los pueden trasladar definitivamente al Sistema Penitenciario de Juigalpa.

También el horario limita el trabajo. En los juzgados se trabaja cada día de semana hasta la una de la tarde, lo que se traduce en retardación de justicia. “Al mismo tiempo en los juzgados diario se realizan hasta dos jurados y esto resta tiempo, explicó el judicial.

Consuelo divino

Ante semejante panorama, el consuelo para los reos que esperan sentencia presos en las celdas de la Policía de Nueva Guinea, son su familia y la iglesia.

Los familiares pueden visitar a sus reos dos días a la semana. Los de las iglesias evangélicas pueden llegar a cantarles, predicarles y llevarles un poco de alimentación los jueves y viernes.

Pero las autoridades no se han olvidado del problema y hacen todo lo posible para que la espera de la condena del reo sea lo más placentera que se pueda. Por eso un médico general visita a los privados de libertad cada semana, además fumigan las celdas y limpian los predios adyacentes para evitar enfermedades. Además asean las celdas desde muy temprano cada día.

Ningún lugar es un lecho de rosas

En realidad la situación en las cárceles del Sistema Penitenciario del país nunca ha sido ni será un lecho de rosas. Hay más de 6,500 reclusos y el dinero escasea.

Según datos oficiales dados a conocer en su momento por el Ministerio de Gobernación, se necesitarían 150 millones de córdobas (7, 878,151 de dólares) anuales para atender a como se deben las ocho cárceles que hay en el país, pero el presupuesto que se aprueba cada año es muy inferior a esa cifra.

Los rubros que más dinero demandan en las cárceles del Sistema Penitenciario Nacional son las reparaciones y los trabajos de mantenimiento.

Sólo para alimentar a más de 6,500 reos y a 1,400 funcionarios que trabajan en el Sistema Penitenciario Nacional en todo el país, se requerirían 47 millones de córdobas anuales.

Respuesta para Nueva Guinea

Una delegación de tres personas, entre ellos Claribel Castillo, el asistente del alcalde, Marcio Palacio, y Sedema Aragón, viajaron a Bélgica en días pasados para pedir ayuda para la Policía.

Los delegados informaron que una delegación de la Policía de Bélgica visitará nuestro país, específicamente Nueva Guinea, en los próximos días, por lo que las autoridades locales presentarán el proyecto para el mejoramiento de la infraestructura de la sede policial.

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Celebran pese a problemas
Jeaneth Oporta

Como parte de las celebraciones del 31 aniversario de la Policía Nacional, los agentes de Nueva Guinea celebraron este dos de septiembre la grata fecha con una ceremonia de ascenso en grados.

El comisionado Ramón de Jesús Castillo, jefe policial de Nueva Guinea, informó que en la actividad dieron ascensos en grados a 12 policías que se han destacado en cumplimiento de su deber.

Como parte de la fiesta, también las autoridades visitarán el cementerio central para llevar ofrendas florales a los policías caídos en cumplimiento de su deber, realizarán piñatas para los niños de la calle y participarán de una misa en la Catedral, donde los uniformados darán gracias a Dios por todo lo que les han regalado.

Los grados que se les dio a los uniformados son un estímulo, porque ellos hacen grandes esfuerzos por combinar su vida civil y al mismo tiempo resguardar el orden en la población, puntualizó el comisionado Castillo.

(Colaboración)