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SAN JUAN DEL SUR, RIVAS
El hombre que este diez de febrero fue encontrado sin vida en una comarca del municipio de San Juan del Sur, cerca del límite fronterizo con Costa Rica, fue identificado por la Policía del departamento de Rivas como un ex miembro de la extinta Guardia Nacional y por ende, entre las hipótesis del crimen no descartan que haya sufrido una “pasada de cuentas” de antiguos enemigos, pese a los casi 30 años transcurridos desde el final de la dictadura somocista.

El cuerpo sin vida de Mercedes Roberto Martínez Chávez, de 66 años, fue encontrado el domingo, en los potreros de la finca El Zinc, que se localiza en la comarca El Naranjo. Presentaba 32 perdigones de bala y en la escena del crimen la Policía encontró cuatro cartuchos de escopeta 12.

La Policía no descarta que Martínez Chávez haya sido víctima de personas con quienes sotenía un litigio por tierras, desde hace 15 años, habitantes de El Pochote. Este detalle es el que también manejan los familiares del occiso, ya que el robo, como móvil del crimen, quedó descartado.

Por su parte, el médico forense indicó que Martínez Chávez había expirado entre las tres y cuatro de la tarde del ocho de febrero.

El infortunado tenía 20 años de vivir en Heredia, Costa Rica, y su hija, Idalia de los Ángeles Chávez Obando confirmó que su padre acostumbraba ingresar a Nicaragua por puntos ciegos, cuando deseaba visitar a algún familiar o amigo.

El seis de febrero su padre ingresó al sector de la comarca El Naranjal, para realizar unas diligencias, y llevaba consigo 300 mil colones y su celular, ya que pretendía hacerse una reparación en su dentadura, en territorio nicaragüense.

Sin embargo, el ocho de febrero, cuando emprendió su viaje de regreso a Costa Rica, fue emboscado por personas aún desconocidas, cuando pasaba montado a caballo por los potreros de El Zinc.

Según Idalia de los Ángeles, la última vez que platicó vía telefónica con su padre fue a las ocho de la mañana del ocho de febrero, cuando él le manifestó que iba camino hacia Costa Rica y que habían intentado asesinarlo, pero sin ahondar detalles. Fue hasta las tres de la tarde del diez de febrero que la joven supo que a su papá lo habían asesinado y se trasladó a Nicaragua para denunciar el crimen y llevarse el cadáver.