Lizbeth García
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“El Nañelo” y “El Mecánico” admiten el crimen
Don Segundo Sánchez y su nuera, Idania Baca, llegaron muy temprano este martes al Juzgado Octavo Penal de Juicio, pero se quedaron sorprendidos al conocer que José Daniel Martínez Suárez, alias “El Nañelo”, y Manuel Arnulfo Pavón González, “El Mecánico”, decidieron declararse culpables por el asesinato de su pariente, Melvin Ernesto Sánchez González. Pero lo más sorprendente para ellos es que los acusados van a pedirle al juez Tomás Eduardo Cortés, por medio de sus abogados, que les impongan la pena mínima de 15 años de presidio. Aunque el juez aún no ha programado la audiencia para que los acusados admitan su culpa de viva voz y no por escrito, como lo querían hacer, la posibilidad de que los asesinos se hagan merecedores de una corta pena no deja de inquietar a los familiares del fallecido. “Yo, como padre del muchacho, pediría la pena máxima de 30 años para cada uno de ellos, porque lo que nosotros pasamos fue muy duro. Es claro que con la pena que les vayan a dar no voy a revivir nunca a mi hijo, pero se la merecen. Yo quiero que se haga justicia”, demandó Marlon Sánchez. El fiscal Guillermo Alemán Argeñal explicó que la Fiscalía no ha acordado nada con respecto a la pena con los abogados de los acusados, porque ni sabía que éstos iban a admitir el crimen. Melvin Sánchez, quien se ganaba la vida como mecánico, fue cruelmente asesinado a mazazos, el 14 de septiembre del año pasado. Después del crimen, los acusados lanzaron el cadáver en un profundo pozo ubicado en San Isidro de Bolas, para luego apoderarse de las pertenencias del difunto.

Admiten causa contra padres demasiado celosos
La autoridad judicial admitió la causa que la Fiscalía promovió por la supuesta coautoría de lesiones sicológicas en contra de un padre y una madre, de iniciales L.C.F., de 70 años, y V.J.C., de 44, que supuestamente lesionaron física y sicológicamente a su hija de 14 años, con palos que tenían clavos incrustados, y mangueras, supuestamente porque creían que la joven andaba de novia con un hombre de 30 años llamado Sergio.

Mandan a juicio a la “Nahomi”, por rufianería
Porque aparentemente incurrió en una pluralidad de delitos y las afectadas son varias mujeres nicaragüenses y una guatemalteca, el juez Quinto Penal de Audiencias, Julio César Arias, decidió reconfirmarle la prisión a Eduviges del Carmen Blanco, de 40 años, alias “Nahomi”, quien está acusada por supuestamente reclutar féminas que luego llevaba a Guatemala para prostituirlas, delito por el que será enjuiciada el tres de abril. Aunque la Defensoría Pública pidió el arresto domiciliar para la imputada, el juez no se lo concedió porque el Ministerio Público presentó un informe del teniente Álvaro Chavarría, quien corroboró que la acusada tiene dos domicilios y no se mantiene en ninguno, porque tiene mucha actividad nocturna, toma licor, desaparece hasta por tres días, conoce “puntos ciegos” en las fronteras y horarios de excursiones, todo lo cual le permitiría fugarse en caso de ser liberada. De las pruebas que la Fiscalía presentó se desprende que el 21 y el 22 de marzo del año pasado la acusada supuestamente le ofreció trabajo para ir a traer mercadería a Guatemala, a tres mujeres nicaragüenses, incluyendo a una menor de 17 años, a quien le habría facilitado una cédula falsa para que pudiera viajar, porque en ese tiempo la jovencita tenía 16 años. Estando allá, la acusada supuestamente les presentó a “Fito”, quien era su compañero de vida, y para sorpresa de las víctimas, el hombre las condujo a la zona de los burdeles en Guatemala. Las víctimas revelaron que la acusada “las ofreció en venta” allá en Guatemala, y en el caso de la guatemalteca, a quien Blanco trajo a Nicaragua con todos los gastos pagados, fue prostituida en dos sitios, donde aparentemente la imputada tomaba y pagaba sus cuentas con lo que entregaban los clientes de la extranjera, según confirmaron por separado la dueña de uno de los locales y una mesera. Valga decir que W.X.S., marido de una de las víctimas nicaragüenses, quien además es sobrino de la acusada, viajó a Guatemala para buscar a su compañera de vida, pero a quien miró fue a Blanco en la zona de las prostitutas y también se la encontró en el bus de la excursión “Rey de Reyes”. La fiscal Leytón explicó que siempre las tratantes de mujeres se quedan con los documentos de las víctimas, tal es el caso de Blanco, a quien le ocuparon tres cédulas de identidad.