• EL VIEJO, CHINANDEGA |
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Dos homicidios cuyos victimarios usaron armas de fuego ocurrieron en menos de 24 horas en una comarca y en un reparto de El Viejo, municipio de Chinandega.

A las 4 de la tarde de sábado pasado, Félix Candelario Jiménez, de 23 años, originario del reparto España, fue ultimado de dos balazos de revólver calibre 38, que le propinó un hombre que iba acompañado de una mujer.

El forense Róger Pereira Umaña aseguró que uno de los proyectiles entró en el pecho y atravesó el tórax, y el otro entró por el hombro izquierdo y pasó por la clavícula y el cuello del hoy occiso.

Isidro Marcelino Jiménez relató que su hijo salió de la casa rumbo a la finca para tapiscar maíz con su cuñado, cuando fue interceptado por el victimario, quien le disparó a varios metros de distancia.

El subcomisionado Alí Espinoza, jefe de la Policía de El Viejo, aseguró que cerca del lugar del crimen hay dos casas abandonadas, donde encontraron huellas del criminal, un machete y un objeto contundente, pero el móvil aún se investiga.

Familiares del fallecido aseguraron que éste tomaba licor ocasionalmente, no tenía enemigos, y estaba soltero, aunque tuvo una mujer hace varios meses, pero desconocen su paradero.

Discusión y velorio

La segunda víctima es Elvin Antonio Alvarado Fúnez, de 29 años, quien falleció a las 6:30 de la mañana del domingo último, tras recibir un balazo de revólver en el tórax, el cual le salió por el costado derecho.

Julia Ivania Castillo Argüello aseguró que después de que el desconocido disparó contra su primo, éste caminó varios metros, gritó pidiendo ayuda, pero nadie lo auxilió por miedo, y se desvaneció cerca de una vivienda.

El asesinado era muy trabajador, no tenía enemigos y tenía dos hijos que están en la orfandad, apuntó Natalia Fúnez Martínez, madre del infortunado.

El subcomisionado Alí Espinoza manifestó que Alvarado Fúnez discutió con un individuo en la vela de su amigo, Félix Candelario Jiménez, el sábado, y el hecho sangriento se consumó el domingo.

Efectivos policiales detuvieron a Léster Manuel Gómez como sospechoso del homicidio, pero negó la autoría del crimen, pese a que tenía un rayón en el brazo izquierdo.