Ernesto García
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Ni siendo condenado a 15 años de prisión por cada una de las tres veces que violó a su nieto de diez años, un abuelo cincuentón podrá reparar el daño que le causó al hijo de su hija.

Para consumar el abominable abuso sexual, el hombre ató de las manos a la criatura y lo amordazó, refiere la acusación presentada por el Ministerio Público.

El bochornoso hecho aconteció cuando la víctima acudió a un llamado de su abuelo materno, quien habitaba un cuarto contiguo a la casa del niño en un barrio del Distrito Tres de la capital.

¿Abuelo qué te pasa?, le preguntó el niño. En ese momento, el hombre lo tomó de los brazos echándole las manos hacia atrás para atarlo y luego amordazarlo, según el escrito acusatorio radicado en el Juzgado Quinto Distrito Penal de Juicio.

Después el abominable hombre mancilló a su nieto, luego lo acompañó a comer diciéndole: “es mejor que comás, porque te faltaba mucho”.

Amenaza de por medio

El depravado se alimentó y luego volvió a abusar de la criatura, haciendo caso omiso a los ruegos del menor para que no lo siguiera mancillando.

Tras unos minutos, el cincuentón violó por tercera vez a su nieto, quien rogaba compasión y lloraba de dolor.

Después el depravado le ordenó al niño que se vistiera y no dijera nada, porque en caso contrario “mataré a tu mamá y hermanas”.

El salvaje abuso sexual fue descubierto cuando el niño fue llevado al médico por su mamá, porque lloraba de dolor.

La acusación fiscal está respaldada con un informe de psicología forense que indica que el niño sufre de una lesión psicológica grave a consecuencia de la violación.

El juez Quinto Distrito Penal de Audiencia de la capital, Julio César Arias, le reconfirmó la prisión al cincuentón y le programó juicio oral y público para el próximo 15 de noviembre.