Róger Olivas
  •   POSOLTEGA, CHINANDEGA  |
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La Policía Nacional confirmó que la joven Dora Edelina Jarquín Amador, de 18 años, discutió acaloradamente con su abuela María Dora Moreno Benavidez, de 75 años, antes de matarla a golpes con un mazo este miércoles, con la complicidad de su padre, Crisantos Felipe Jarquín Mendoza, de 57 años.

El capitán Pedro Ubense Amaya, jefe de la Policía de Posoltega, informó que los vecinos de la fallecida confirmaron, además, que Jarquín Amador es consumidora de marihuana, y cuando se le terminaba la hierba, recurría a tomar cocimientos de floripón, otra droga peligrosa.

“De acuerdo con nuestras investigaciones, Dora Edelina desaparecía hasta cuatro días de la vivienda de su abuela, quien la crio al morir su madre. Hay dos antecedentes de violencia de Jarquín Amador, quien al momento de la captura tenía espuma en la boca, como señal de haber consumido droga”, indicó el jefe policial.

Señaló que debido al consumo de drogas, la joven ya no podía ser controlada por su abuela, cuyo asesinato ha conmovido al municipio, que es pacífico.

El crimen “rompió” 6 años de calma

“En 6 años de fungir como jefe en Posoltega, solo han ocurrido tres asesinatos, incluyendo el del miércoles”, manifestó el capitán Amaya, quien aseguró que la mañana del jueves Jarquín Amador fue llevada a las oficinas forenses de Chinandega, para practicarle exámenes en relación al consumo de droga.

Indicó que la joven tenía las manos ensangrentadas al momento del crimen y después se lavó e inventó que un hombre había salido de la vivienda, lo cual fue desmentido por varios vecinos.

La anciana fue sepultada a las once de la mañana del jueves último, en medio de la consternación de familiares y amigos, quienes exigen justicia.

El parricidio ocurrió de la Iglesia Evangélica, 300 metros abajo, en la comarca Los Zanjones 2.