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Según un informe dado a conocer en junio de este año por la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, PDDH, de 867 casos de delitos sexuales contra la niñez y la adolescencia que analizaron en diez municipios del país, el 98.38 por ciento fueron violaciones.

“De los 867 casos especificados anteriormente, se abrieron 827 causas, pero de éstas sólo 251, o sea el 28.9 por ciento, pasaron a los juzgados”, expresó en ese entonces Javier Lola, coordinador de fiscalización de la PDDH, al comentar los resultados del estudio.

Agregó que de las 827 causas, no hubo juicio en el 70.1 por ciento, porque el denunciado no fue capturado y del universo de denuncias que sí fueron remitidas a los tribunales, hubo 212 sentencias, de las cuales el 54.71 por ciento fueron condenatorias y el 45 por ciento no culpables.

El licenciado Lola comentó en ese entonces que esas cifras podrían representar el alto índice de impunidad en que está quedando el delito de violación y explotación sexual en nuestro país.

18 “al hilo”

Sin embargo, en otros municipios del país la situación es muy distinta: el doctor Johnny Andino, juez de lo penal en el municipio de Diriamba, señaló que en su judicatura se han realizado 18 juicios orales y públicos en lo que va del año, en los cuales los imputados han sido condenados.

“Todavía tenemos unos ocho casos programados para estos últimos meses del año, porque en Carazo se han incrementado las violaciones sobre todo en niñas menores de 14 años”, afirmó el juez.

Efectivamente, según datos de la Comisaría de la Mujer, el abuso sexual en menores de 14 años en el seno del hogar ha proliferado y lo más alarmante es que en un 80 por ciento de los casos las violaciones son cometidas por padrastros, hijastros, tíos y vecinos.

Los juicios y audiencias para los casos de violaciones se realizan solamente en dos juzgados de distrito: el de Jinotepe, que cubre los municipios El Rosario, Santa Teresa, La Paz y La Conquista, y el de Diriamba, que conoce los casos que se dan en Dolores y San Marcos, explicó la jefa de la Comisaría de la mujer en Carazo, subcomisionada Matilde Velásquez.

Apuntó la jefa policial que la institución no ha escatimado esfuerzos para investigar todas las denuncias que reciben, además están trabajando con 160 promotoras que recorren las comunidades y colegios de Carazo impartiendo charlas sobre los delitos sexuales y qué hacer al estar ante un caso.

765 violadores denunciados

Informó Velásquez que en el primer semestre de 2010, la Comisaría recibió 765 denuncias de delitos sexuales, de las cuales 29 fueron por violaciones contra niñas menores de 14 años originarias de los diferentes municipios de Carazo.

Apuntó que las violaciones, según las denuncias, se han dado dentro del núcleo de la familia, y los denunciados, casi siempre, son el padrastro, el entenado, el tío, el novio o el vecino más cercano.

En algunos casos de robo y agresión sexual, el autor queda como desconocido y es muy difícil capturarlos, porque generalmente se tapan el rostro o amenazan a las víctimas traumatizándolas aún más, lo que evita que haya una efectiva identificación.

Donde más se dan casos de violencia intrafamiliar, violaciones y delitos sexuales, es en las zonas urbanas y rurales del municipio de Diriamba, señaló la jefa policial.

“Estamos preocupados, porque los casos de violaciones y violencia intrafamiliar ya son una problemática de toda la sociedad, y todos tenemos que aportar para disminuir las estadísticas, pero lo importante es que hoy en día las mujeres y los familiares de las víctimas están denunciando este tipo de agresiones, rompiendo el silencio”, destacó, pero lo que los alienta es que el 100% de los acusados en Carazo han sido condenados este año.

Caso emblemático

Uno de los casos más emblemáticos que está a la espera de juicio en Carazo, es el de una niña de doce años que denunció haber sido violada bajo amenazas cuatro veces por el profesor de deportes del Consejo del Poder Ciudadano de su barrio, quien sería el padre del bebé que dio a luz hace un mes aproximadamente.

“Yo odio a ese hombre por lo que me hizo, me dejó un trauma, cuando encuentro a una persona en la calle del sexo masculino, me pongo detrás de mi mamá y me dan nervios y miedo, porque me acuerdo de lo que me pasó. Me siento muy triste, pero sé que mi consuelo es mi bebé, lo quiero bastante y lucharé para salir adelante con el apoyo de mi familia”, apuntó la niña diriambina.

“Yo solo soy una niña, incluso todavía se me dificulta darle el pecho a mi bebé, porque me siento rara, no puedo bañarlo y a veces, cuando estamos durmiendo, hasta se me olvida por un rato que tengo que levantarme cada tres horas para alimentarlo, pero ya he aprendido a cambiarle su pañalito”, agregó la joven.

“Quisiera que alguien me apoyara con una beca para mis estudios o para pintar. El año que viene seguiré estudiando, porque yo llevo buenas notas y sé que valdrá la pena para el futuro de mi niño concluir mis estudios. Le aconsejo a las mujeres o niñas que han sido víctimas de violencia y agresión sexual, que no se queden calladas, que lo denuncien a la Policía y a la Fiscalía, porque ellos se encargarán de hacer justicia”, refirió la adolescente.

Los padres de la niña abusada son de escasos recursos, por lo que la alimentación de la recién alumbrada actualmente es arroz con queso o guineo con sal. Además la pequeña madre duerme con su bebé en una tijera.

El juicio para el supuesto agresor de la pequeña de doce años, pese a las múltiples reprogramaciones, podría llegar a su fin el próximo jueves siete de octubre.

El Código Penal dice que comete el ilícito de violación aquella persona que usando la fuerza, la intimidación o cualquier otro medio que prive de voluntad o razón o sentido a la persona, tenga acceso carnal con otra o que con propósito sexual, le introduzca órgano, instrumento u objeto.

El mismo Código deja entrever que aunque la víctima consienta, si éste es menor de 14 años, se presume falta de consentimiento. La pena es de 15 a 20 años de prisión.

¿Qué hacer ante una violación?

En caso de que haya sexo sin protección, por una violación, se recomienda seguir los siguientes pasos:
* Si en tu comunidad hay alguna institución que auxilie a las víctimas de este tipo de delitos, ponte en contacto con ellos.

* Apenas puedas, anota cualquier detalle que recuerdes sobre el agresor, y no te cambies de ropa ni te bañes.

* Acude a la Policía lo antes posible, para que ordenen (al Instituto de Medicina Legal en este caso) la realización de los exámenes correspondientes. Por lo general se realizan pruebas vaginales, cervicales y rectales, para descartar o eliminar enfermedades de transmisión sexual.

* En algunos países, a las víctimas se les administra la píldora anticonceptiva de emergencia para evitar un embarazo.

* La evidencia física del asalto será recogida por los especialistas y entregada a las autoridades policiales.

* Si crees que el atacante pudiera tener VIH coméntalo con el médico para aplicar un plan de acción, según el caso.

* La psicóloga Martha Romero

Mendieta explicó que las violaciones provocan daños físicos, mentales, morales, espirituales, psicológicos y sociales, por lo que las víctimas de este tipo de delitos deben recibir terapia por largo tiempo.