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Uriel Francisco Hernández Vargas, de 28 años, salió a bañarse este dos de octubre a Xiloá en compañía de su sobrino William Antonio Hernández y tres amigos más, sin imaginarse que sería el último clavado de su vida.

“A él (Uriel Francisco) le gustaba mucho ir a bañarse a Xiloá, pero como andaba muy tomado insistió en hacerse un clavado, con tan mala suerte que pegó contra una plancha de concreto y ahí quedó”, relató apesarado William Hernández, testigo del último paseo que dio con el hoy fallecido.

La epicrisis realizada por el neurólogo del Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, doctor Douglas González, señala que la causa directa de la muerte de Uriel Francisco fue un trauma cráneo cervical severo, es decir, que al caer y pegar contra el concreto se desnucó.

El fallecido habitaba en la tercera etapa de Nueva Vida, en Ciudad Sandino, era ayudante de albañilería, y deja una hija en la orfandad. Los familiares se rehusaron a interponer formal denuncia ante el Distrito I de la Policía Nacional, pues consideraron que no había delito que perseguir.