Leoncio Vanegas
  •   JÍCARO, NUEVA SEGOVIA  |
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La cancha deportiva de esta ciudad se manchó de sangre el domingo último, cuando Augusto César Rugama Centeno, de 28 años, recibió una letal estocada de arma blanca en la espalda, la que le fue propinada por su contrincante, Ricardo Antonio Briceño Mairena, de 24 años.

Según la vocería policial a cargo del comisionado Pablo Ardón, de esa manera finalizó la bebedera de guaro que había en la plaza deportiva La Libertad.

“¡Así te quería agarrar!”, le gritó Rugama a su contrincante, Briceño Mairena, quien aparentemente fue más listo, porque sacó de entre sus ropas un filoso puñal y durante el breve intercambio de puñetazos que tuvieron, se lo ensartó en la espalda.

Ardón agregó que el dictamen forense indica que el cuchillo logró perforar uno de los pulmones de la víctima ocasionándole una hemorragia interna que lo mató en el acto.

Añadió que el móvil del encuentro sangriento de los dos ex amigos era un ajuste de cuentas o rencillas personales.

La Policía capturó al victimario, pero se le agregó “otra colita” a su delito de homicidio, porque en la requisa corporal que le practicaron los agentes, le encontraron en los bolsillos del pantalón 3 “puchitos” de marihuana.