José María Centeno
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NUEVA GUINEA
José Andrés González Hernández, de 35 años, llegó el 13 de febrero a casa de su novia, en la comarca Aguas Calientes, de la Colonia Puerto Príncipe, Nueva Guinea, para darle una muestra de su amor. Al día siguiente, había planeado participar, en la casa de sus suegros, de una fiesta en celebración del Día de los Enamorados, en la cual nunca estaría.

Su novia le pidió que se quedara, para que no tuviera que viajar de noche y de una vez se quedara para la celebración, pero lo más sorprendente del caso es que al día siguiente, José Andrés no se levantó.

La joven decidió irlo a ver, pero su terrible sorpresa fue cuando vio que éste no respondió cuando lo llamó, y cuando le tocó la cara, lo sintió helado.

Desesperada, la prometida de González Hernández contó a sus familiares lo ocurrido, y éstos fueron a ver lo que pasaba, y se percataron que el enamorado estaba sin vida.

De inmediato se comunicaron con la Policía de Nueva Guinea, para que investigara el caso, y una guardia operativa, en compañía de un médico forense, se trasladó hasta el lugar de los hechos.

El dictamen forense indica que la muerte fue producto de un paro cardiaco y que se descarta mano criminal. De esta forma terminó la vida de un enamorado, un día antes del Día del Amor y la Amistad.

Suicidio de jovencita
Y en Nueva Guinea, la joven Blanca Nubia Solano Dávila, de 18 años, habitante de la colonia El Serrano, se quitó la vida al ingerir una fuerte dosis de pastillas usadas para preservar granos básicos. Los hechos ocurrieron un día antes del Día del Amor, y las causas aún se desconocen.

La señora Petronila María Dávila Ortiz, madre de la víctima, expresó sin poder ocultar su tristeza, que desconocía por qué su hija decidió quitarse la vida a tan corta edad, por lo que la Policía está investigando.