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El Ministerio Público le reenvió a la Policía el expediente del caso de la colegiala atropellada en la pista Suburbana, porque las pruebas que tenía no eran suficientes para acusar a Ana Judith Pomares, de 20 años, quien la tarde del 13 de octubre mató a la niña accidentalmente.

Pomares permanecía internada en el Hospital Militar con custodia policial a la espera de la acusación, pero como se venció el término de las 48 horas, sería puesta en libertad.

“Esas son tácticas para ganar tiempo, porque nos enteramos de que la muchacha (Ana Judith Pomares) es familia de la alcaldesa Deysi Torres y por eso quieren sacarla, no puede ser que el dinero siempre tenga que ganar”, manifestó indignada Yelba Marina Reyes, tía de la víctima, Grethel de los Ángeles Reyes Osorno.

END trató de comunicarse con la vocería de la Comuna para pedir una entrevista con la alcaldesa, pero nadie levantó el teléfono ayer tarde.

Recurren al Cenidh

“Mi hija no andaba de vaga, yo tampoco soy una mala madre, estaba trabajando de doméstica cuando me dieron la noticia”, decía entre lágrimas Celia María Osorno, madre de la fallecida.

Los testigos que tiene la familia doliente aseguran que Pomares viajaba a exceso de velocidad y hablaba por el celular.

Los familiares de la niña se presentaron hasta el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, para solicitarle acompañamiento en el proceso judicial, “porque no queremos que la muerte de mi hija quede impune”, manifestó Gustavo Reyes, padre de la menor.

Con deudas

Los padres de la menor manifestaron que en medio de su desesperación y al verse sin un centavo para enfrentar los gastos que la tragedia les deparó, prestaron diez mil córdobas, pero tienen que cancelarlos en una semana.

“Dentro de la sofocación yo dije que sí, que los iba pagar en un solo abono, en una semana, pero no sé como voy a hacer, porque yo gano mil 250 quincenal como doméstica”, reveló Celia María Osorno.

El dinero sirvió para comprar arena, cemento, piedras y losetas para construirle la bóveda a la niña, además para comprar el café y el pan que repartieron entre los asistentes al velorio y gastos de movilización.

Los deudos se quejaron una vez más por la falta de interés que han mostrado los familiares de Pomares.