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Un soldado del Ejército del primer Batallón de Infantería de la base militar Apanás, le quitó la vida de dos impactos de bala a su compañero el domingo por la noche, en el lugar conocido como El Horno, informó ayer en rueda de prensa el comisionado Mario Díaz, jefe de Seguridad Pública de la Policía Nacional de Jinotega.

La víctima es Otoniel Lazos Cruz, de 32 años, quien el día del suceso estaba como jefe de custodia de las antenas del Ejército en la comunidad El Horno, municipio de Jinotega.

El comisionado Díaz explicó que el homicidio ocurrió entre las 8 y 8:30 de la noche del domingo 17 de octubre, cuando el autor, el soldado Eddy Pastor Suazo, se encontraba con la víctima ingiriendo licor en las antenas que estaban resguardando.

Suazo le disparó en la espalda y en el brazo derecho a Lazo con el arma de reglamento (un AK) que portaba.

La Policía se enteró del crimen hasta este lunes por la mañana, cuando los lugareños les avisaron que un cuerpo sin vida estaba tirado en El Horno.

Mujeres ocultaron el crimen

Agregó Díaz que además de haber capturado al soldado Eddy Pastor Suazo Zamora, fueron detenidas las cónyuges del victimario y de la víctima, quienes la noche del crimen también se encontraban en el lugar.

Como evidencias la Policía ocupó dos fusiles AK, cinco casquillos, ropa que vestía el occiso y el presunto homicida, y 230 córdobas que estaban en poder de Yolanda Flores López, de 32 años, compañera de vida de la víctima.

También se encuentra detenida Judith Vargas, de 26 años, compañera de vida de Suazo, a quien la Policía ha ligado al crimen como cooperadora necesaria.

Sin embargo, la mujer atestiguó que la víctima, producto a la ingesta de alcohol, actuó de manera agresiva golpeando tanto a su cónyuge como a ella, pese a que se encuentra en estado de embarazo.

Alega defensa propia
Por su parte, Eddy Pastor Suazo aseguró tener apenas 5 meses de haber ingresado al Ejército y que es originario de Muy Muy, Matagalpa.

Declaró que tenía 15 días de estar custodiando las antenas, y que el día del hecho, él y la víctima estuvieron consumiendo licor.

“Varios civiles de la zona nos ofrecieron guaro y después compramos otra media y nos fuimos para las antenas, donde él estaba de jefe, pero venía manipulando el fusil, y ya cuando estábamos en el lugar, discutimos, se puso furioso, luego manipuló su arma y me dijo que me iba a matar, entonces yo hice el primer disparo porque no iba a dejar matarme de gusto, porque yo también andaba armado, era yo o él”, dijo.

Por su parte el Ejército designó a dos oficiales de la Fiscalía militar para que investiguen la muerte del soldado.