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RIVAS

Treinta años de cárcel le impuso el juez de Distrito Penal de Audiencias de Rivas, Diógenes Dávila, a un hombre del municipio de Potosí que admitió haber violado a sus dos hijas menores de edad, entre el 2006 y diciembre del 2009, cuando estas tenían doce y catorce años.

Para proteger la identidad de las dos víctimas, identificaremos al autor de estos abusos sexuales únicamente como C.J., quien aprovechaba su autoridad de padre para obligar a sus hijas a tener relaciones sexuales con él, cuando quedaban solos en la casa, o bien las trasladaba entre las cuatro y cinco de la tarde a los cañaverales del Ingenio, donde las mancillaba dentro de una zanja.

Confesaron todo el día del bautismo

El hombre de 44 años, según la acusación, aprovechaba que su cónyuge salía a las cuatro de la mañana a trabajar y dejaba a las niñas dormidas, bajo “el cuido” de su padre, quien se les cruzaba a la cama, las tocaba y abusaba bajo el argumento de que era “algo normal”.

El calvario de las hermanitas terminó en diciembre de 2009, cuando la niña que hoy tiene 14 años se disponía a bautizarse como un nuevo miembro de una iglesia cristina, pero el tormento que vivía la hizo llorar, se le acercó a su mamá muy triste y le narró todo, minutos después su hermana de 17 años también hizo lo mismo.

Tras quedar al descubierto, el hombre fue apresado el 24 de marzo del presente año y acusado por violación agravada. En el proceso judicial renunció a un juicio oral y público, porque prefirió confesar ante el juez el juez, que lo mandó al Sistema Penitenciario de Granada a cumplir su pena.