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Con una herida en el costado izquierdo, producida con arma blanca, quedó Jairo Narváez Padilla, de 38 años, después de que supuestamente su esposa, Johana Serrano Urbina, de 35 años, con quien lleva tres años de casado, lo recibió a golpes.

“Hoy (ayer) llegué tempranito a la casa como a las seis y apenas entré, me agarró a golpes y diciéndome de todo, pero yo nunca le levanté la mano, nunca le dije nada”, relató Narváez Padilla.

Aparentemente la furia de su esposa, es porque el herido llegó bajo los efectos del licor, desde el domingo que salió libre de la empresa donde trabaja como vigilante y no dio la cara hasta el día siguiente.

“Ella siempre se porta así, agresiva, cuando me voy a “echar” mis tragos, por eso no llego, me voy a dormir donde mi mamá o adonde un familiar”, manifestó el herido, quien asegura que su esposa lo dejó desangrándose en la acera de su casa y fue un vecino quien lo trasladó al hospital.

La herida de Narváez Padilla era superficial, no dañó ningún órgano vital, según valoración del médico de emergencia del Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, Hezir Suazo, quien le dio de alta al paciente la misma mañana de ayer.

El afectado dijo que esta vez sí denunciará a su compañera de vida por violencia intrafamiliar. “Esta vez sí que no se la perdono”, sentenció el habitante del barrio Cuba, específicamente de los semáforos de La Ceibita, una cuadra abajo y dos ½ al lago.