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Cuatro perdigones que salieron de un arma artesanal terminaron con la vida del joven escultor Carlos Alberto Rosales Castillo, la noche del viernes.

El crimen se produjo cuando Rosales salió en defensa de su esposa, Cinthya Rojas, quien era agredida por tres adolescentes, entre ellos uno de sus hermanos.

El homicidio ocurrió en un callejón del barrio Bóer, a pocas cuadras de la subdelegación policial ubicada en el costado sureste del Estadio Nacional “Denis Martínez”.

Tras ser herido de bala en el hombro derecho y la espalda, Rosales buscó su casa, pero casi a los 50 metros cayó muerto, refiere la denuncia presentada por Rojas en la Estación Dos de Policía.

José Rojas se quejó de la supuesta negligencia de las autoridades policiales para capturar a los homicidas de su hijo, porque según él, actuaron poco diligentes y acobardados.

Denuncian encubrimiento

“La Policía llegó como a los diez minutos de sucedido el crimen, pero no entraron al callejón donde estaban los criminales, y sólo decían: “Ya viene el refuerzo, ya viene el refuerzo”, se quejó una de las hermanas de la víctima.

Por su parte, Cinthya Rojas reconoció que su hermano fue el causante de la tragedia al incitar a sus dos amigos a que la agredieran a pedradas.

Rojas también se quejó del actuar de las autoridades, asegurando que la Policía encubre a uno de los implicados en el crimen, porque supuestamente es pariente de un miembro de esa institución.

Las autoridades de la II Sección de Policía negaron estar encubriendo a uno de los implicados en el homicidio, como asegura la viuda.

La Policía todavía no ha capturado a ninguno de los presuntos criminales.