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El oficio de policía no sólo es riesgoso y mal pagado, sino que también es ingrato, como lo demuestra la historia del suboficial mayor Bismarck Antonio Jiménez Ponce.

Jiménez, quien es policía desde hace 13 años, hirió de muerte a Raúl de Jesús Tijerino Ayerdis al amanecer del 2 de agosto del año 2009, cuando trataba de restablecer el orden.

Ese día las pandillas conocidas como “Los Junior” y “La Calle Liberada” se enfrentaron en la zona 2 de Ciudad Sandino, donde Jiménez llegó con dos policías más atendiendo una orden superior.

Estando en el lugar, los patrulleros restablecieron el orden, pero los antisociales contraatacaron a los policías con piedras y balas de armas artesanales.

Defensa propia

Esto obligó a los policías a replegarse y accionar sus armas de reglamento, pero en medio de la refriega, Jiménez le disparó a Tijerino en la espalda, y la bala le laceró una vértebra.

Por haber expuesto su vida y restablecido el orden, al suboficial Jiménez le decretaron la prisión preventiva en el Juzgado Tercero Penal de Audiencias.

Jiménez podría pasar la Navidad y Año Nuevo en la cárcel, porque el juicio quedó programado para el 15 de diciembre, es decir dos días antes de que el Poder Judicial salga de vacaciones.

Ironía

Por esas ironías del destino, el agente del orden público ha quedado abandonado a su suerte, porque la institución policial no lo está respaldando, denunciaron sus familiares.

El abogado defensor Noel Alonso Cano señaló que en la acusación de la Fiscalía se indica que los tres patrulleros dispararon sus armas de reglamento.

La Policía sólo encontró un casquillo correspondiente a la pistola de Jiménez, pero no existe peritaje de balística que señale que fue el proyectil que el suboficial disparó el que le quitó la vida a la víctima, señaló Alonso, quien está seguro de que su cliente será declarado no culpable.