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Uno cree que sólo en películas se observan abominables actos de mentes retorcidas, pero la vida real supera la ficción y situaciones espeluznantes acontecen más cerca de lo que pensamos, tal como ocurrió en una comunidad de Telpaneca, municipio del departamento de Madriz, en un caso de incesto, violación y asesinato a sangre fría contra tres niños.

La situación es ventilada por las autoridades judiciales de Madriz, en contra de un sujeto que, inicialmente, violó a su hermana, y producto del incesto resultaron cuatro hijos, tres de ellos varones, a los que decapitó al nacer.

El tío y padre a la vez, sólo a una niña dejó con vida, para hacerla pasar por una serie de vejámenes y sólo espero que tuviera doce años para violarla. En las declaraciones del señalado, éste dijo que mató a los bebés varones, porque no le servían para satisfacer sus bajos instintos.

Con su sobrina-hija procreó cuatro vástagos, dos muchachas que ahora son adolescentes y dos niños. De acuerdo con lo documentado, un parto que tuvo la sobrina-hija y a la vez consorte víctima del maleante, fue de gemelitos (varones) ellos también sucumbieron ante la actitud criminal y aberrante del desquiciado sexual.

Esta historia tétrica fue documentada por representantes del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, y llevada a las instancias judiciales.

Una sexta víctima del aberrado fue una niña que su hermana procreó de una relación anterior antes que él comenzara las violaciones constantes. Aunque no se ha comprobado si también la muchachita fue abusada sexualmente, vivió diversos vejámenes que finalizaron cuando logró refugiarse en casa de su padre, en una zona alejada de la casa de su mamá.

Según el doctor Alberto Rosales, asesor jurídico de la oficina regional del Cenidh cuya sede está en Estelí, el testimonio del aberrado fue frío. Afirma que a los niños (varones) nacidos de la relación con su hermana, quien vale decir sufre de retardo mental, los decapitó en un tronco de árbol de guácimo que había en el patio de la casa donde vivía.

Los cuerpecitos de los recién nacidos supuestamente los enterró en pequeños huecos a un extremo del patio de la casa, ubicada en la comarca Monte Frío, situada en una zona inhóspita del municipio de Telpaneca.

Este hecho desquiciado y sanguinario trascendió porque el verdugo, según relata el doctor Rosales, le dio una golpiza a la dama con quien tenía su última relación sexual, y de varios puntapiés le afectó el colon, la matriz y otras partes sensibles de la pobre mujer a la que llevaron sólo expirar, luego de ser trasladada al centro de salud central del municipio de Telpaneca. Ahí los médicos y enfermeras de turno la remitieron al hospital de la ciudad de Somoto, cabecera de Madriz.

Las niñas que ahora quedaron sin amparo de madre, son cuidadas por otros familiares, pero ya sin la presencia del verdugo.

Se desconoce si las menores han sido abusadas por el depravado sexual. El doctor Rosales calificó como incongruente la actitud de los vecinos, amigos y demás parientes de las víctimas, quienes ahora lamentan los hechos, pero no fueron capaces de denunciarlo en el momento oportuno.

Ahora el depravado es acusado por homicidio, pero según lo expresada por Rosales, se trata de un parricidio, eso sin contar los demás vejámenes que por generaciones sufrieron los niños de esa desdichada familia.