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En la casa de Guadalupe Gámez Reyes, en Estelí, se respira tristeza desde el 15 de octubre, día de su violento deceso en Houston, Estados Unidos, adonde había viajado buscando un empleo permanente y un mejor futuro para ella y su familia.

Guadalupe Gámez era una dama emprendedora que en Nicaragua tuvo una pulpería pequeña con cuyas ganancias educó y crió a sus cuatro hijos, porque era una madre soltera.

Pero empujada por la crisis económica, hace dos meses viajó a Estados Unidos. Al llegar, le pidió abrigo a su comadre, Reyna Jiménez, quien vive con su marido y su hijo en un apartamento que las dos mujeres empezaron a pagar.

Gámez, inmediatamente, empezó a trabajar como empleada doméstica en un suburbio de Houston, en la casa de una pareja de latinos con ciudadanía norteamericana, pero, además, limpiaba casas.

No hay datos de cómo fue el último día de vida de Guadalupe, pero según las autoridades, Jiménez fue la persona que halló el cadáver de Gámez en el apartamento. Presentaba hematomas y golpes internos que le causaron la muerte.

La víctima tenía previsto retornar a Estelí en diciembre de este año o en enero de 2011, para reencontrarse con su familia, una parte de la cual reside en el barrio “Filemón Rivera”, y otra en Matagalpa.

Doña Carmen Lisseth Reyes exigió a las autoridades competentes de Estados Unidos que esclarezcan el homicidio de su hija.

“Deseamos que se haga justicia. Ella no era un perro para que su muerte se quede así por así. El dolor que nos causaron es muy grande, que Diosito ponga su mano divina para que se haga justicia”, reiteró Diego Milán Gámez Reyes, hermano de la difunta.

Cortaron comunicación
“Sabemos que mi hija permanecía con Reyna Jiménez desde que regresaba de su trabajo, inclusive salían juntas a realizar compras o a hacer diligencias familiares, porque mi hija jamás fue vaga o de mal vivir”, dijo la madre de la finada.

Comentó que conocieron que Reyna Jiménez estuvo en Nicaragua 15 días antes del violento deceso de Guadalupe, porque tenía que vender una casa aquí, pero desde que ocurrió el crimen, cortó toda comunicación con ellos, lo que ha llenado de dudas a la familia Gámez-Reyes.

Pero a esto hay que sumarle el hecho de que Guadalupe Gámez les comentó vía telefónica, desde Houston, que en dos ocasiones, cuando circulaba a pie por una calle de aquella orbe, presuntamente, Felipe Hernández, esposo de Reyna Jiménez, intentó atropellarla con el carro que conducía.

Carmen Lisseth Reyes e Isabel Cristina Gámez, madre y hermana de la fallecida, desconocen por qué supuestamente ocurrió eso, pero sí dijeron que Guadalupe Gámez en otra ocasión les relató que Felipe, el hijo de su comadre, amenazó con matarla y lanzar su cuerpo en un lugar donde nadie la encontraría.

“Esas son cosas pesadas que dan mucho qué decir, y ella me lo contó por teléfono en dos de las muchas ocasiones en las que hablamos, porque mi hija era una persona que no se olvidaba de su familia a donde estuviera”, acotó la mamá de la difunta, quien explicó que al revelar todos estos hechos, no están acusando a nadie, pero sí quieren que todo se aclare.

Pero pese a la aclaración hecha por los Gámez-Reyes, se conoció desde Houston que los Hernández-Jiménez están molestos y han amenazado con viajar a Nicaragua para entablar una querella en contra de los parientes de la difunta, lo que rompería las ya deterioradas relaciones de comadrazgo entre las dos familias.

Reyna Jiménez es madrina de una de las hijas de Guadalupe Gámez, quien como se dijo tuvo cuatro retoños, uno de los cuales tiene 16 años.

En Nicaragua, y sobre todo en Estelí, un compadrazgo es un lazo de respeto, porque según los mandamientos de la Iglesia Católica, el ser padrino o madrina de una persona constituye uno de los siete sacramentos más importantes.

Además, hay que decir que las familias Gámez-Reyes y Hernández-Jiménez son altamente religiosas.

Por eso, los amigos de ambas familias los han llamado públicamente a la cordura, porque lo mejor que podrían hacer es unir esfuerzos para esclarecer la muerte de Guadalupe Gámez.

Los parientes de la señora Reyna Jiménez descartaron que ella o su familia tengan algo que ver en la muerte de Guadalupe Gámez, porque son personas de bien.

Hasta antes de que Reyna Jiménez partiera a Estados Unidos, vivía en el barrio “Boris Vega”, donde también habitaba Guadalupe Gámez, quien en el momento de su muerte tenía 44 años.

Se conoció de último momento que agentes de Policía de Houston en coordinación con el FBI ya están investigando el caso.

Diputada llama a la cordura
La familia doliente agradeció el apoyo que les ha brindado el gobierno, la Cancillería y la diputada ante el Parlamento Centroamericano, Parlacén, Albertina Urbina.

La diputada Urbina aseveró que apoyará a la familia de Guadalupe Gámez para que el crimen se esclarezca.

Explicó que cuando una muerte ocurre en otro país y en circunstancias tan serias, las afecciones psicológicas que sufre la familia son muy grandes.

Llamó a las partes involucradas a dejar que sean las autoridades competentes las que esclarezcan el crimen, a fin de evitar confrontaciones que pudieran profundizar las heridas en las familias.

Dijo que el gobierno, al igual que apoyó la repatriación del cadáver de Guadalupe, insistirá para que todo se aclare.