Ernesto García
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A los ocho años, una niña va de la mano de su madre a la escuela y sueña con desempacar sus juguetes en Noche Buena, pero ese no es el caso de “Lupita”, como llamaremos a la pequeña de esta historia, a quien le robaron su inocencia. A los trece años la embarazaron por primera vez.

Este capítulo de agresión sexual quedó al descubierto ayer, cuando la Fiscalía acusó al padrastro de la menor como supuesto hechor.

La víctima comenzó a ser mancillada en el año 2000, cuando tenía ocho años, y el calvario terminó el 15 de septiembre de 2009, cuando escapó de su casa llevando en brazos a dos bebés, fruto de las violaciones que aparentemente sufrió.

A pesar de que la Fiscalía no acusa a la mamá de la víctima, de la relación de los hechos se desprende que la misma cooperó con el agresor sexual, porque las dos veces que su hija tuvo que acudir a los hospitales para dar a luz a sus bebés, le ordenó a la pequeña que se cambiara de nombre y edad para encubrir el ilícito.

Los hechos

Los abusos sexuales comenzaron cuando la niña supuestamente era obligada por su padrastro a que lo acompañara al campo a cortar leña, refiere la acusación fiscal.

Las violaciones que ocurrieron desde el año 2000 hasta 2005, tuvieron como escenario una comunidad rural de un municipio cercano a la capital.

A los 13 años, la menor quedó embarazada por primera vez, según la acusación radicada en el Juzgado Quinto Distrito Penal de Audiencia.

Cuando llegó el momento del primer parto, al ingresar al Hospital Materno Infantil “Fernando Vélez Paiz” la víctima dio el nombre de su mamá y se cambió la edad, revela la acusación del Ministerio Público.

Para evitar que los vecinos comentaran del embarazo de la criatura, supuestamente el acusado se trasladó a vivir con su mujer a un barrio del Distrito IV de Managua.

El segundo embarazo

“Lupita” siguió siendo violada por el imputado y nuevamente quedó embarazada en diciembre del año 2008, teniendo su segundo parto el 23 de agosto de 2009.

Al igual que en el primer parto, la mamá de “Lupita” le dijo que diera su nombre y se cambiara la edad, para evitar sospechas entre el personal médico.

Cuando nació la segunda criatura, la familia se mudó de la barriada del Distrito IV donde vivían, para ir a otro municipio cercano a la capital, para evitar ser descubiertos por los vecinos.

¿Se equivocó la Policía?

Antes y después de la audiencia preliminar en la que el juez Julio César Arias impuso la prisión preventiva al hombre de 47 años, éste afirmó que no conoce a la víctima ni a la mamá de la misma.

“Yo le puedo traer a mi esposa y hasta la partida de nacimiento de mis hijos, con lo que voy a demostrarle que no soy la persona a la que acusan”, dijo el hombre de facciones campesinas.

Además en la acusación se señala que el autor de las múltiples violaciones es un hombre de 28 años y el que fue llevado ante el juez tiene 47.

Por esa razón, el juez Arias le dio un plazo de 48 horas a las autoridades policiales para que le presenten todos los documentos, en original y copia, para establecer la verdadera identidad del presunto autor de la violación, porque el que ayer fue llevado ante su autoridad, le imploraba que no lo dejara preso, porque hace pocos días consiguió un nuevo empleo.