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El fuerte hedor y la nube de moscas fue lo que alertó a doña Aída Rosa Estrada, de 53 años, a llamar a su vecino Róger Carvajal, de 50 años, a quien tenía cuatro días de no ver, pese a que el patio de sus casas tiene comunicación.

“Me llamó la atención que la ventana de la casa estaba abierta y cuando él no está, todo se mantenía cerrado, mi susto fue mayor cuando lo miré tirado y con las moscas encima, por lo que llamé a sus familiares y a la Policía”, dijo Estrada.

Aún se desconoce la causa de la muerte de Carvajal, quien era de oficio ingeniero civil y trabajó por años en la comuna capitalina, pero actualmente se encontraba desempleado.

Estrada expresó que hace tres días escuchó voces en la casa de su vecino, quien acostumbraba tomar licor con sus amistades, porque vivía solo.

Los vecinos del lugar han manifestado que en días anteriores vieron salir de la casa del occiso a un señor de muletas, quien se presume fue la última persona que estuvo con el fallecido, por lo que la Policía investiga su paradero.

“Él vivía solo desde hace 15 años, tiene dos hijos que ya han formado familias, creo que la esposa lo dejó por su problema de licor, pero él era una persona pasiva, con nadie se metía, nunca le conocimos enemigos”, dijo Adela Obando, vecina del ingeniero civil.

A simple vista, el cuerpo de Carvajal no presentaba signos de violencia, pero serán los forenses del Instituto de Medicina Legal, quienes determinen la causa del deceso.

El hecho ocurrió de la Clínica Don Bosco cuatro cuadras al este, dos al norte y media al este, en el barrio “Meneses”, también conocido como “Venezuela”, adonde llegaron los padres e hijos de la víctima.