Ernesto García
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La supuesta bondad con la que Rosa Amanda Lovo, habitante de Ciudad Sandino, se acercó a una joven salvadoreña cuando lloraba en la banca de un templo en San Miguel, El Salvador, sólo fue el antifaz que aparentemente utilizó para hacerla caer en sus “garras”.

Lovo le ofreció a la joven traerla a Nicaragua para que tuviera una “vida favorable”, pero cuando la víctima pisó tierra nica, en enero del año 2008, se convirtió en la esclava de su “benefactora”, quien aparentemente la obligaba a hacer labores domésticas sin horario ni paga.

Luego la explotación laboral se convirtió en sexual, porque según la Fiscalía, Lovo obligó a la joven de 17 años a tener relaciones sexuales con varones, a quienes, aparentemente, la acusada les cobraba 500 córdobas por media hora.

500 córdobas por media hora de placer

Lovo también supuestamente obligaba a la salvadoreña a tomar licor y a consumir drogas para que tuviera relaciones con los hombres, a quienes la presunta proxeneta contactaba vía telefónica.

El calvario terminó un año después, cuando la extranjera logró escapar de la casa de Lovo, para luego refugiarse en la casa de una amiga, de donde se trasladó a un centro de protección de menores en riesgo, cuyo personal le ayudó a retornar a su país.

El juez suplente Tercero Distrito Penal de Juicio, Víctor Molina, ordenó la captura de Lovo, porque ayer no se presentó a la apertura del juicio.