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El mejor ejemplo de cristianismo no necesariamente lo da quien periódicamente va al templo, ni quien predica la palabra de Dios golpeándose el pecho, sino quien es capaz de dar todo por su prójimo, incluso la vida, tal como lo hizo la madrugada del sábado Raúl Antonio Hurtado Valle, de 52 años.

Como todo buen samaritano, Hurtado trató de auxiliar a dos jóvenes vecinos que eran perseguidos por un grupo de delincuentes, pero pereció al recibir un impacto de bala en el tórax.

El crimen tiene conmovido a los habitantes del barrio “Loma Verde”, ubicado en la periferia sur de Tipitapa, donde ocurrió el hecho a eso de las 2 y 30 minutos de la madrugada del sábado.

Raúl Antonio Hurtado Calderón, hijo de la víctima, relató que su papá, cuando escuchó los gritos de los jóvenes Egner y Javier, quienes eran perseguidos por unos delincuentes, se levantó y abrió la puerta de la casa.

“Egner y Javier son dos vecinos a los que mi papá conoció desde que eran niños. Por eso reconoció la voz de ellos, cuando los delincuentes los perseguían”, explicó Raúl Hurtado (hijo), agregando que fue el momento en que uno de los persecutores giró y descargó su arma hechiza en el pecho de su padre.

La última voluntad
El joven Raúl Hurtado, quien auxilió a su progenitor tras ser herido de muerte, narró lo que fueron los últimos minutos de vida de su padre, del mismo nombre.

“Ya no aguanto hijo, me voy ahogando. Cuida a tu mamá – Luz Marina Calderón- y a tu hermana – Wualkiria Hurtado Calderón”, fueron las últimas palabras de don Raúl Hurtado Valle.

La hermana, a quien la víctima recomendó a su hijo cuidar, es una niña de nueve años, la menor de los 12 vástagos que le sobreviven a Hurtado.

Don Raúl Hurtado agonizó durante casi 20 minutos. Aún llegó con vida al centro de salud de esa ciudad, pero a los pocos minutos expiró, según el relato de sus familiares.

Hasta la tarde de ayer las autoridades policiales en Tipitapa no tenían ningún capturado por este crimen.

Los jóvenes vecinos a los que Hurtado salió a auxiliar, no resultaron lesionados y deben su vida al samaritano que heroicamente trató de hacer el bien.