Leoncio Vanegas
  •   JALAPA, NUEVA SEGOVIA  |
  •  |
  •  |
  • END

“Danelia” es una madre que está indignada y llena de coraje demanda justicia por la violación de su hija de 13 años, supuestamente por parte de un sujeto de 19 años, vecino y miembro de una familia con la cual tenían amistad, pero ésta terminó el 8 de diciembre pasado, cuando todo salió a la luz pública.

Expresó que habrá muchas madres que callan los ultrajes que sufren sus hijas, “pero conmigo no va a pasar eso, porque todo mundo sabe que yo las defiendo como una leona; a mis hijas que no me las toquen ni con el pétalo de una flor”, advirtió en tono enérgico.

Recuerda que al presunto violador ya le había advertido en varias ocasiones, al darse cuenta que molestaba a su hija adolescente, que no se enredara “ni se metiera en las patas de los caballos” porque su hija tiene 13 años, y lo que él necesitaba era una mujer mayor “si es que la querés pasar bien”.

Dice que sus hijas llegaban a la casa del sujeto por la amistad que cultivaron con sus hermanas y la familia. Por la confianza que existía, la pequeña de 13 años y el joven “chateaban” por celular y se sentaban en la esquina de la casa “del galán”, donde se les juntaban otros jóvenes para tertuliar.

“Pero los hombres creen que las chavalas no tienen derecho a una expresión de alegría, a tener la iniciativa de mandarles un mensaje y decirles: ‘Hola, ¿cómo estás?’. No, porque ya es que quiere la niña…”, ironizó.

Los hechos

La jovencita recuerda que fue la tarde del 7 de octubre que su vecino la invitó a platicar en la esquina de su casa. Para salir, ella pidió permiso a su madre argumentando que iría a comprar un helado. El joven no le esperaba en la acera sino abordo de una camioneta negra, le pidió que subiera, pero la adolescente se negó porque temía al enojo de su madre.

“No, no se preocupe, será rápido, lo único que yo quiero es decirle algo muy importante”, recuerda la niña que le dijo el sujeto.

El vehículo arrancó y ella le suplicaba que la bajara, pero el hombre se dirigió hacia un lugar boscoso frente a unos corrales de ganado que están cerca de la nueva terminal de buses, y amparándose en la soledad y oscuridad del sitio consumó la violación.

Por el testimonio de su hija, “Danelia” relata que la niña forcejeó, mientras su agresor la sometía por la fuerza física. “Llegó un momento en que lo tiró y él se golpeó en el tablero de la camioneta, lo que indica que no había consentimiento de mi hija, y aunque hubiera habido ella es una pequeña de 13 años”, afirmó al recordar lo que dice el Código Penal sobre esos casos.

Agrega que el dictamen médico realizado en Ocotal es contundente como prueba del delito, así como el irrefutable testimonio de la menor.

También hay daño psicológico

La niña, por temor a la reacción de su madre calló por varios días, pero “Danelia” afirma que sospechó que algo raro ocurría por el cambio de conducta en su hija.

Una señal de depresión fue el bajo rendimiento académico que tuvo en sus clases (ella cursa tercer año de Secundaria), y debido a esa situación se vio obligada a retirarla del aula. “Los maestros me decían que estaba en clases, pero era como que no estuviera”, anotó.

Tras la denuncia, un sobrino suyo ayudó a la Policía a ubicar al supuesto abusador para detenerlo, por lo que éste y su familia creyeron que había una “persecución sospechosa” contra él y entonces se presentó en la Policía acompañado de su padre, y denunció el hecho, pero allí se encontró con la sorpresa de que había una orden de aprehensión en contra suya, y lo encerraron en las celdas preventivas.

La acosaron en la Policía y en ONG

La detención levantó una airada protesta de familiares y amigos del acusado, quienes se plantaron frente a las instalaciones de la Policía demandando la libertad del imputado e incriminando a la niña “como la culpable”, porque según ellos, “era quien provocaba al joven”, le chateaba y “se le metía”.

“Incluso, la persiguieron cuando los policías llevaban a mi hija a la ONG Oyanka para hacerle una valoración psicológica, y después no la dejaban salir a ella ni a la psicóloga ni a la abogada, le gritaban vulgaridades, hasta que la Policía intervino para protegerla”, recordó la madre de la víctima.

En audiencia preliminar, la acusación presentada por la Fiscalía fue admitida en el Juzgado de Distrito para lo Penal de Nueva Segovia, con sede en Ocotal. El cargo es violación agravada, asimismo, le decretaron el arresto domiciliar porque el imputado es menor de 21 años.