José María Centeno
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EL RAMA

Santos Nazario Arceda Ramírez, de 28 años, murió al recibir tres machetazos, de los cuales uno por poco le desprende totalmente la cabeza. Pero quizá más que el crimen del que fue víctima, a este joven se le recordará por el extraño periplo que tuvo su cuerpo para poder llegar hasta la casa de sus padres.

Los hechos sangrientos ocurrieron en la Comarca Mirasol, unos 60 kilómetros al noreste de Ciudad Rama, en la zona rural, cuando la víctima ingería licor con otras personas, en la propiedad del señor Álvaro López, donde trabajaba como jornalero.

Según vecinos del joven, a las seis de la tarde del día de los hechos Santos Nazario salió a una casa vecina, a comprar cigarros, y en el camino se juntó con dos sujetos, quienes lo invitaron a tomar licor.

Cuando llegaron a casa del patrón del joven, los hombres no entraron y se quedaron afuera, brindando. Una hora después se escuchó una discusión y el ruido de bestias que salieron corriendo, por lo que los presentes, al no ver entrar a Arceda, optaron por ir a ver qué pasaba, y sólo observaron que estaba boca abajo, con la cabeza casi desprendida de un machetazo en el cuello.

De inmediato, los testigos avisaron a los familiares del muchacho, quienes viven en el barrio Ciudadela, de La Esperanza, y a la Policía Nacional de El Rama.


A la intemperie
El cuerpo quedó toda esa noche tirado en el suelo, a la intemperie, sin que nadie lo levantara, por orden de la Policía de El Rama, para que nadie lo tocara hasta que una guardia operativa llegara hasta el lugar del crimen.

Fue hasta la una de la tarde del día siguiente que, al no aparecer la Policía, los pobladores decidieron levantar el cuerpo y trasladarlo hasta El Rama, a casa de sus padres. A la siete de la noche, después de viajar varias horas en bote fuera de borda, y 24 horas después del crimen, el cuerpo fue ingresado al hospital de El Rama, donde el médico forense le realizó las revisiones correspondientes.

El patólogo encontró un machetazo en el rostro, uno más en el hombro izquierdo y un tercero en el cuello, el que por poco le desprendió la cabeza de forma total.

Victoria Ramírez y don Emiliano Arceda, madre y padre del asesinado, lamentaron la muerte de su hijo y piden a las autoridades correspondientes que este caso no quede en la impunidad, que se investigue y castigue al culpable.

La Policía Nacional de El Rama envió una guardia operativa al lugar del crimen, pero no ha regresado aún, por lo que todavía este caso es un crimen sin esclarecer.