•   DIPILTO, NUEVA SEGOVIA  |
  •  |
  •  |
  • END

El cadáver en estado de descomposición avanzado de Petrona Talavera Aguilar, de 41 años, oriunda de la comarca Quebrada Arriba del municipio de Yalagüina, fue encontrado por la Policía, semienterrado en un cafetal de Dipilto, en la mañana del último miércoles.

Según datos proporcionados por el comisionado mayor Edgar Sánchez Aguilar, jefe policial en Nueva Segovia, el aviso lo dio un ciudadano que indicó que en un punto del cafetal se sentían olores putrefactos de un cuerpo en descomposición.

De inmediato, un equipo policial y el médico forense, doctor Jorge Calderón Gutiérrez, se presentaron al lugar y escarbaron en el sitio de tierra suelta donde yacían los restos de una persona desnuda, metida en dos sacos, uno enfundado por los pies y el otro por la cabeza. Según el dictamen, la infortunada mujer murió a causa de estrangulamiento.

Una testigo vio que ella discutía cobrando una deuda

Los familiares de la ahora occisa llegaron a este municipio y reconocieron que se trataba de la señora Talavera Aguilar, a quien desde hacía un mes la buscaban con apoyo de las autoridades, porque nunca regresó a su casa, y hasta se llegó a especular que se había ido con otro hombre.

La única referencia que tenía la Policía era el testimonio de una mudita, quien por señas dio a comprender a un investigador que ella junto con sus pertenencias se había ido en un carro rojo.

Indagan en finca

La Policía inquirió a las personas que trabajan en la finca donde se encontró la muerta, y una mujer indicó que hace un mes miró a doña Petrona discutir por una deuda de 70 córdobas que cobraba a Jorge Alberto Martínez López, de 25 años, originario de Mozonte, y que desempeña el cargo de mandador.

Este indicio llevó a la Policía a buscar al sujeto, quien por varios días se había alejado de su trabajo, por lo que fue detenido como presunto autor del feminicidio.

La mujer era una vendedora de rosquillas, actividad que realizaba desde hace varios años y acostumbraba comercializar el alimento en las haciendas cafetaleras, pero según sus familiares, no demoraba días para regresar a casa.