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El sol se asomaba en el horizonte, Jairo López atizaba el fuego donde calentaba los nacatamales que vendería en el Día de Navidad, cuando por su negocio en el barrio Loma Linda pasaron varios sujetos disparando desde una camioneta, matando a una clienta que buscaba el desayuno.

La víctima, quien minutos más tarde se rindió ante la muerte en el quirófano del Hospital “Lenín Fonseca”, es Georgina Conde Zúniga, de 33 años.

Al momento de recibir el mortal impacto por la espalda, con orificio de salida en el busto izquierdo, Georgina Conde estaba junto a su esposo, Jorge Luis Moreno, quien la trasladó en su taxi al hospital.

“Ella – Georgina Conde- se iba quejando de dolor en el camino”, relató Moreno a las autoridades de la Estación Tres de Policía.

La bala que cegó la vida de Conde fue disparada por el hombre que iba a la par del chofer de una camioneta blanca, en la que viajaban dos sujetos más.

Los criminales, como todo cobarde, se dieron a la fuga, huyeron en dirección a la Carretera Sur, realizaron dos detonaciones, indicó el comerciante.

Al momento del hecho sangriento en la venta de nacatamales, también estaban dos hombres que se transportaban en un automóvil verde.

Aparentemente los disparos iban contra éstos, porque al ver de frente la camioneta donde el pistolero blandía el arma de fuego, se agacharon, reveló el testigo.

A Georgina Conde Zúniga le sobreviven dos hijos, una adolescente de 16 años y un niño de 10.

Por la gravedad del hecho a la escena del crimen se presentó el jefe de la Estación Tres, comisionado mayor Emilio Rodríguez, quien ordenó la utilización de todos los recursos disponibles para dar con el paradero de los criminales.