•   NUEVA SEGOVIA y RÍO SAN JUAN  |
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Entre los casos más relevantes que atendió la Policía neosegoviana el fin de semana, destaca un homicidio ocurrido en la recóndita comarca Macaralí, al sureste de la ciudad de Jalapa.

El comisionado Amadeo Sáenz, segundo al mando de la institución de seguridad en Jalapa, dijo que cuando faltaban 30 minutos para finalizar el año, al calor de los tragos, dos amigos terminaron envueltos en una riña en la que salieron a relucir armas blancas.

La víctima mortal, Noé Antonio Cruz Aguilar, de 27 años, falleció de dos estocadas en el tórax que le asestó su contrincante, Orlando Carrasco. Uno de los “puyazos” con navaja fue bastante profundo, porque fracturó dos costillas del lado derecho, ocasionando un sagrado masivo, según constató el médico forense.

Otro hecho sangriento se produjo en una comarca del municipio de San Miguelito, Río San Juan, cuando Henry Montano, alias “Clavo de Zinc”, y Miguel Antonio Maltez libraron un duelo a muerte con machetes, resultando muerto este último.

“Clavo de Zinc” le voló “la gallina”
El comisionado Jardiel Arteaga, segundo jefe de la delegación policial de Río San Juan, informó que el hecho ocurrió en Navidad, cuando se realizaba una fiesta en la finca Las Maravillas, comarca Conquistador, jurisdicción de San Miguel.

Juan Fernando Mendoza, denunciante del hecho, dijo que en el duelo mortal cayó Maltez al recibir cuatro machetazos, momento en el que su agresor le propinó una estocada en la barbilla y otra en el cuello, cortándole la yugular.

La Policía aún no ha detenido a Henry Montano, quien huyó dejando a su paso huellas de sangre.

Macheteadera
El jefe policial informó que, además, el 27 de diciembre recién pasado, en la comunidad San Ramón, municipio de San Carlos, se encontraban ingiriendo licor los ciudadanos Martín Obando Martínez, Ramón Obando Reyes y Ariel de Jesús Obando Hernández, quien se fue a buscar la mula que había dejado atada.

En ese momento llegó un sujeto conocido como David, para alertar a Martín y a Ramón diciéndoles que tuvieran cuidado con York Mikel Morales Sevilla, porque andaba con un machete.

Precisamente, en ese instante, Morales apareció montado en un caballo colorado, y sin desmontar lanzó un machetazo al cuello de Ramón, cortándoselo, para luego huir. Ariel regresó y vio a su padre caído, y su tío Martín le comunicó que quien lo había atacado había sido Morales, por lo que lo persiguió, lo alcanzó, lo atacó con su machete e hirió al caballo, lo que obligó a York Mikel a desmontar y a huir hacia la casa de Gerardo Gámez, hasta donde llegó su perseguidor, que le propinó un machetazo en la parte baja de la espalda y otro en el brazo izquierdo.