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Dos impactos de bala, uno en la cabeza y otro en el estómago, hicieron que el vigilante Luis Mauricio Espinoza, de 38 años, fuese internado en la Unidad de Cuidado Intensivos del Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, luego de que tres antisociales le dispararon para robarle el arma.

Después de seis horas de permanecer en el centro asistencial, los médicos de turno decidieron remitir al herido al Hospital Militar, donde está asegurado.

“Los médicos lo tuvieron (ahí) tanto tiempo y para nada. Me dijeron que lo iban a operar para sacarle la bala y no fue así. Me da miedo que se muera en el traslado y (si eso pasa) será por (culpa) esos médicos”, dijo angustiada Martha Lorena Espinoza, madre del herido, quien se enteró de la tragedia al mediodía, por los noticieros.

El hecho se registró en la Cooperativa de Servicios Múltiples de Panificadores de Managua, Copam, que distribuye materia prima para los panificadores, donde Espinoza trabajaba como vigilante desde hace un año.

Lo buscaban

“Entraron dos sujetos de repente, sólo dijeron: ‘Ah, éste es el sujeto’ y se escucharon los disparos, luego salieron corriendo y en la esquina hicieron un disparo al aire, mientras huían en un carro que los esperaba más adelante”, relató Félix Gómez, de 34 años, quien es repartidor de la cooperativa.

Uno de los testigos claves que tienen las autoridades del Distrito Tres de Policía es un oficial de Seguridad Personal de las Brigadas Especiales que observó el momento en que los sujetos realizaban disparos al aire mientras huían, pero como iba a bordo de una motocicleta acompañado de su esposa, sólo los persiguió por algunos metros.

Los peritos encontraron sobre la Pista Suburbana, cerca del Cementerio de San Judas, una camisa roja a rayas que tiró uno de los antisociales en la huida.

El vigilante herido habita en Ciudad Sandino, en la sexta calle de Bello Amanecer, sus cuatros hijos de 19, 16, 9 y 7 años ruegan al Creador que su padre resista y se recupere pronto.