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Esta amaneciendo y don Francisco Efraín Rojas Tórrez, de 53 años, se encuentra en su puesto de trabajo. Vigila una empresa privada en El Crucero, Managua.

Impacientemente espera que el reloj marque las siete de la mañana para ser relevado, pero no para ir a descansar, sino para dirigirse al Distrito Tres de Policía y tratar de “agarrar número” para renovar su licencia de portación de armas que está vencida. Si no lo hace, corre el riesgo de perder su empleo, porque ya tiene tres llamados de atención por andar un permiso vencido.

“Y no es porque yo me fresquié, sino porque el tiempo no da, las gestiones las hago en mis horas libres. Hoy tuve que mandar a mi esposa a las cinco de la mañana para que “agarrara” número y mire, logré el 15. Si he venido a la hora que salgo, no logro tomar número y hubiese sido otro día perdido”, comenta.

“Aquí donde ve, no he desayunado ni almorzado y ya van a ser las tres de la tarde”, agrega resignado don Francisco Efraín, quien sólo esperaba ser atendido para irse a su casa, comer, alistarse y regresar nuevamente a su puesto de trabajo.

En busca de “protección”
La historia de don Francisco Efraín se repite día a día en todas las estaciones policiales capitalinas, donde aproximadamente cada año unas mil 500 personas solicitan licencia de portación de armas, porque ante la ola delincuencial, la necesidad de protegerse arma en mano, es muy grande.

Don Francisco Efraín explicó que inició el trámite de renovación para portación de armas desde el 15 de octubre de 2010, pero “el tiempo se lo ha comido”, y hasta tuvo que sacar nuevamente el récord de policía que le pidieron, porque el plazo de los 60 días de vigencia se le venció antes de que pudiese completar todos los trámites.

“He gastado unos dos mil córdobas en este trámite, sin incluir el pasaje, la comida y el tiempo”, señala el humilde padre de familia, quien apenas gana mil 560 córdobas quincenales y que para sobrevivir tiene que aceptar el dinero de sus hijas mayores, quienes estudian secundaria, pero trabajan como dependientas en una carnicería del mercado “Israel Lewites”.

Aunque don Francisco Efraín admite que ser vigilante y andar armado es peligroso, no tiene de otra. “Ya me han asaltado y hace tres años me secuestraron tres sujetos. Al salir de mi trabajo me golpearon la cabeza y me subieron a una camioneta, me pedían el arma, pero yo les dije que quedaba en la empresa, me “bolsearon” y se me llevaron 200 dólares que llevaba de una remesa que me enviaba un hijo que tengo en Costa Rica”, recuerda el infortunado, sin embargo, señaló que la portación de un arma le da a la persona un sentimiento de seguridad.

Don Francisco Efraín ya casi está en la recta final del trámite para obtener su portación. Ya entregó la documentación completa. Sólo le falta la entrevista que le realizarán las autoridades de la Dirección de Registro y Control de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Materiales, DAEM, de la Estación Tres.

Cada estación tiene una oficina DAEM. Al término de diez días, -según la Ley 510 que regula la tenencia y portación de armas, municiones y explosivos -, toda persona que ha completado el trámite, obtiene la licencia o permiso de portación de arma por cinco años.

Muchos requisitos
En las salas de espera de las oficinas de la DAEM de las diferentes estaciones policiales la queja es la misma: son demasiados requisitos. La gente se pregunta si no sería más fácil “transitar por los caminos de la ilegalidad” como la delincuencia, que anda armada y parte sin novedad.

Sin embargo, todos y cada uno de los requisitos están establecidos en la Ley 510 aprobada por la Asamblea Nacional en 2005, la que específica que quien quiera andar legalmente armado para proteger su negocio, su casa o su vida, o buscar empleo como vigilante, debe ser mayor de 21 años, presentar copia de su cédula con el domicilio actualizado, comprar y llenar el formulario policial donde uno explica por qué solicita una portación.

También se debe demostrar mediante un certificado de salud y una valoración sicológica que uno está física y mentalmente capacitado para usar y manejar un arma de fuego.

“La DAEM por el momento no tiene un lugar específico para hacer ese tipo de exámenes. El solicitante puede ir a un Centro de Salud, donde (esos análisis) no tienen ningún costo, pero es un poco tardado, o bien puede ir a una clínica privada, porque lo que nosotros verificamos es que el documento venga firmado, sellado y con el código del Minsa de la persona que autoriza”, explicó el teniente Léster López, jefe de la DAEM del Distrito Cuatro de Policía.

Si el solicitante va a un Centro de Salud, tiene que esperar hasta dos meses que le extiendan los resultados de la valoración sicológica. En una clínica privada ese documento se lo entregan al día siguiente, pero cuesta unos 300 córdobas o más.

La facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua, también hace valoraciones sicológicas por un costo de 90 córdobas. Los resultados están listos en una semana.

Entrenamiento exigido
Y como la seguridad cuesta, la persona que quiere una licencia de portación de armas tiene que presentar un certificado de adiestramiento, es decir hay que pasar un curso para manejo de armas de fuego y conocer la Ley 510.

Pero el solicitante no puede ir a cualquier escuela, sólo a las autorizadas por la DAEM. El curso de adiestramiento cuesta entre 800 y mil 200 córdobas, dependiendo del lugar y de las horas de teoría y practica de tiro en un polígono que reciba el estudiante.

En algunas escuelas, el curso dura ocho horas y en otras, dos días. En la Academia de Policía, Acapol, cuesta 700 córdobas y dura un fin de semana.

Para evitar que cualquier delincuente obtenga un arma legalmente, ---algo que nunca sucede--, la DAEM le exige al solicitante un récord de policía (cuesta 30 córdobas) y una constancia judicial para verificar que es una persona proba, sin antecedentes penales.

En la Oficina de Recepción y Distribución de Causas, Ordice, en los Juzgados, la constancia judicial cuesta 150 córdobas, pero no sólo hay que pedir el documento, sino explicar mediante una carta, para qué lo necesita. Este trámite dura 48 horas.

Hay que pedir permiso para comprar el arma
La primera vez que una persona va a pedir licencia de portación de armas, debe solicitar a la DAEM un aval que cuesta 50 córdobas y para tenerlo hay que esperar una semana.

“En ese aval se especifica si usted esta apto para comprar un arma de fuego y se señala que puede ser una pistola o un revólver. Si la persona quiere otro tipo de arma, se rectifica el documento, porque uno es flexible en ese sentido y la Ley 510 lo permite”, señaló el jefe de la DAEM de la Estación Cuatro de Policía.

Una vez que el solicitante tiene el aval, puede ir a comprar el arma, luego con la factura de compra y el “producto”, hay que visitar nuevamente las oficinas de la DAEM para la revisión técnica y la entrevista final.

“La Policía hace una investigación de campo: se le pregunta a los vecinos y familiares sobre el comportamiento de la persona que solicita la portación, si nos dicen que es alcohólico, que se ha visto envuelto en violencia intrafamiliar o pleitos vecinales, automáticamente se le niega la licencia, aunque haya cumplido todos los requisitos”, explicó el comisionado Francisco Vanegas, Segundo Jefe del Distrito Tres de Policía.

En conclusión, si desea sentirse protegido de la delincuencia y obtener una licencia para portación de arma de fuego, tiene que invertir aproximadamente dos mil córdobas y llenarse de paciencia para enfrentar, si tiene suerte, dos meses de “duro papeleo”.

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