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CHINANDEGA
Una adolescente y un adulto son las últimas personas que se quitaron la vida en este departamento, lo que llena de preocupación a las autoridades.

La jovencita de iniciales J.G.M., de 16 años, alumna del primer año del Instituto Nacional “Miguel Ángel Ortez” (Inmao) de Chinandega, murió en el Hospital España, de esta ciudad, tras ingerir una dosis de matarratas.

Una tía de la infortunada dijo a un noticiero local que antes de expirar, la joven expresó a su madrastra y a un médico que había tomado la fatal decisión debido a que había encontrado a su novio con otra muchacha. “Un familiar sostenía a la chavala, que ya tenía la mirada débil. Inmediatamente la trasladamos al Hospital, pero falleció porque, según ella, amaba demasiado a su ex novio”, detalló la tía, quien agregó que su sobrina era muy enojada y aunque había dicho que no le importaba el amor del muchacho, realmente lo quería.

Asimismo, tras tomar dos pastillas matarratas, el electricista Cristian Ramón Prado Mendoza, de 35 años, quien habitaba en el Reparto “Carlos Fonseca”, murió a la una de la tarde del lunes último en el Hospital España, de Chinandega.

Damaris Quiñónez, viuda del técnico, relató a EL NUEVO DIARIO que hace cuatro años, Prado Mendoza, intentó suicidarse con el mismo veneno, pero esta vez logró su cometido y dejó dolor en su familia, principalmente en ella, sus cuatro hijos y sus suegros, José Félix Prado y Esperanza Mendoza.

La mujer expresó que Cristian Ramón era adicto al alcohol, por lo que se deprimía y no comía regularmente. “Nos quiso mucho, dejaba de tomar unos días, así trabajaba, pero después tomaba licor varios días”, relató la viuda, mientras era acompañada por amigos y vecinos.

Dijo que solo una joven se encontraba en su casa cosiendo cuando el tufo al tóxico invadió el lugar, por lo que salió y encontró a Cristian Ramón vomitando, entonces le preguntó qué le había pasado y éste respondió: “Tomé una pastilla matarrata, llamá a la María que me estoy quemando”. Inmediatamente fue trasladado al centro asistencial, donde el personal médico lo atendió de emergencia, pero no hubo posibilidades de salvarle la vida, porque el veneno dañó totalmente su organismo.

Esperanza Mendoza dijo que crió desde los dos años a Cristian Ramón, a quien aconsejaba para que dejara el alcohol, pero fue imposible. Recordó que la mamá biológica del electricista también murió por adicción al alcohol, y su hermano murió hace diez años, al ingerir una dosis de veneno gramoxone.

Septuagenario víctima de alcoholismo
De igual forma, como consecuencia de varios días de ingesta de licor, Juan Ramón Blanco Méndez, de 74 años, murió de un ataque al corazón, según confirmó a EL NUEVO DIARIO el teniente Manuel Sequeira, portavoz de la Policía de Chinandega
Añadió que un vecino de la comarca “Agustín Santamaría”, ubicada del Hogar del Niño un kilómetro al oeste, encontró, a las seis y media de la mañana del domingo último, en un camino, el cadáver del setentón y avisó inmediatamente a la delegación policial de Chinandega. Después de que el médico forense revisó el cuerpo, una patrulla policial lo entregó a sus familiares, para que le dieran cristiana sepultura.