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Sentada junto a sus dos nietos en su ranchito, doña Reina Cadenas, una humilde trabajadora del Ministerio de Salud en la Villa 15 de Julio, recuerda con nostalgia a su hija Francisca Nohelia Cadenas, de 21 años, quien fue asesinada salvajemente por un marero en San Miguel, El Salvador.


Ella es una de las aproximadamente diez madres de esta comunidad que han perdido a sus hijos e hijas a manos de miembros de las temibles maras 18 y 13, símbolos del terror en El Salvador, por su vinculación con el crimen organizado.


“Mi hija había estado detenida tres años y seis meses; tenía un niño de seis meses y una niña de trece meses. Vivíamos en un ranchito de palma, el marido la abandonó y decidió marcharse hacia El Salvador en busca de trabajo para enviarme dinero y ayudarme con la manutención del hogar y la reparación de la casa”, relató doña Reina Cadenas.


Cuando su hija partió, la despedida fue triste: llorando abrazó a sus hijos y a su madre, con la esperanza de volver. Doña Reina dijo que “la sal” de su hija fue que Walter Alberto Medina Orellana, miembro de la Mara 13, se enamoró de ella, pero éste ya estaba comprometido con otra dama de la Villa 15 de Julio.


Mientras observa la foto de su hija, doña Reina manifestó que la mamá de la mujer del marero le “calentó” la cabeza con chismes, hasta que el salvadoreño mató a Francisca Nohelia.

Despedazada
“Mi hija estaba trabajando en San Miguel, donde comenzó a vivir su calvario, porque el marero la golpeaba y le advirtió que se arrepentiría. En los últimos días de junio de 2010, Francisca Nohelia me comunicó vía celular que enviaría dinero el 12 de julio, para que le comprara bicicletas a su hijos”, recordó la madre.


Después de eso, madre e hija no volvieron a comunicarse, porque el 2 de julio del año pasado la muchacha fue asesinada cruelmente por Medina Orellana, quien fue condenado a 20 años de prisión en El Salvador.


“Los otros cuatro individuos que mataron a mi hija no fueron detenidos. La estrangularon, la hicieron pedazos y la envolvieron en un cobertor, lanzando sus restos a un predio vacío desde un tercer piso. A los ocho días, fueron encontrados los pedazos, y la sepultamos allá”, recordó la mujer.


María Teresa Vallejos Erazo, de 56 años, nacida y criada en la Villa 15 de Julio, vivió una historia igual.


Relató que su hijo, Luis Alberto Vallejos, de 27 años, estuvo preso tres años en el Sistema Penitenciario Regional de Occidente, con sede en Chinandega, por lesiones contra un hombre que intentó robar en su vivienda.

Por una mujer

Por buen comportamiento, Vallejos fue liberado antes de tiempo, y se marchó hacia Santa Rosa de Lima, departamento de la Unión, El Salvador, donde fue asesinado a tiros por mareros, el 28 de noviembre de 2010, cuando jugaba baloncesto en una cancha. Ocho días atrás había prometido volver a su hogar el seis de diciembre.


“Mi hijo tenía siete años de trabajar en ese lugar, estuvo conmigo el 30 de mayo, celebrando el Día de las Madres. Era mi único sostén, me enviaba dinero para mi alimentación, ropa y medicinas, y para sus tres hijos. Estoy desamparada, me siento sola y con un enorme vacío en mi corazón”, expresó la humilde mujer que mantiene apagado el fogón, por la enorme pobreza que la embarga.


La mujer recordó que su hijo mantuvo relaciones amorosas con una dama también originaria de la Villa 15 de Julio, quien lastimosamente, según ella, anduvo por malos pasos con mareros salvadoreños y hasta dormía fuera de la casa.
“Le pregunté a mi nuera si quería a mi hijo y me respondió afirmativamente. Entonces le supliqué que se apartara de ese hombre (el marero) que me llamó dos veces por teléfono y me dijo: “oíme vieja, no sabés con quién te estás metiendo”, recordó la progenitora, quien ha pedido protección a la Policía, porque vehículos extraños han andado merodeando cerca de su casa.

Cadena de asesinatos

Después de la muerte de Luis Alberto Vallejos no hubo tregua. Su mujer, María Isabel Andrade Rocha, una humilde vendedora, también fue asesinada.
Desde los 17 años, Andrade Rocha conoció el infortunio. El 13 de abril de 2003, dos sujetos desconocidos la secuestraron y la obligaron a subirse en un camión rumbo a la frontera norte de Chinandega.


Gloria María Rocha se dio cuenta por medio de la radio de que su hija estaba en Guatemala recluida en un prostíbulo. Cuando los propietarios del centro nocturno se enteraron que estaba a punto de dar a luz, la lanzaron a la calle, donde parió al bebé que había engendrado 40 días antes de salir de Nicaragua.


Indicó que la periodista Karen Santamaría la guió hasta el albergue donde fueron a parar su hija y su nieto. En ese tiempo, se supo que quien había “reclutado” a su hija fue “La Chala”, quien la entregó a sus supuestos secuestradores.


Recordó que varias personas que la vieron subirse a un camión le comentaron que escucharon cuando “La Chala” le dijo que le había conseguido un trabajo en Guatemala, donde se desempeñaría como modelo de una empresa, pero fue engañada, porque la llevaron a un lupanar donde nunca le pagaron y la despojaron de sus documentos.


A las tres de la tarde del ocho de enero de 2011, una amiga de María Isabel le comunicó vía telefónica a doña Gloria María Rocha que miembros de las temibles maras salvadoreñas la habían matado de seis “plomazos”, en un campo deportivo de la ciudad de Santa Rosa de Lima, fronteriza con Honduras.


Andrade Rocha fue asesinada porque asistió a los funerales de su compañero de vida, Luis Alberto Vallejos, lo que al parecer enfureció a un pandillero que le había advertido que si iba a la vela se las arreglaría con él. Y así fue. La mujer dejó dos hijos en la orfandad, uno de seis años y otra de nueve.

¿Por qué se van?
“Son muchos nicaragüenses los que están en aquel país, reconocemos que unos hacen el bien y otros el mal, no quiero ofender a padres de familia, pero tenemos que aceptar la corrupción de nuestros hijos”, agregó doña Thelma Inés Collado, pobladora de la Villa 15 de Julio.


Los nicaragüenses que emigran a El Salvador se dedican, principalmente, a la albañilería, trabajos de campo y labores domésticas.


“Esto es doloroso. Estuve diez años allá, trabajé de conductor y jamás me ocurrió algo grave, solamente me asaltaron. Considero que no es recomendable viajar, es mejor pasarla aquí como uno pueda, porque son las maras las que han hecho todo eso”, comentó Manuel Romero.

Programas gubernamentales insuficientes
Luis Bayardo Osejo Gutiérrez, técnico de alfabetización de adultos, deploró las circunstancias en que han asesinado a los emigrantes de la Villa 15 de Julio, cuya ubicación propicia la migración, porque basta tomar un autobús de transporte colectivo para ir a El Guasaule, luego cruzan la línea fronteriza mediante el mecanismo de viaje conocido como CA-4.


“Existen programas gubernamentales para paliar en parte la crisis. Los que intenten viajar, que busquen estar seguros, que no anden solos, que eviten sitios oscuros y el vínculo con personas tatuadas”, recomendó.


Flor de María Montoya, directora de Relaciones con la Comunidad de la Alcaldía de Chinandega, quien es originaria de la Villa 15 de Julio, manifestó que para evitar la migración, más de 150 mujeres, las cuales tradicionalmente laboran en camaroneras, están siendo beneficiadas con el Programa Usura Cero; y los jóvenes reciben becas para estudiar computación, mecánica automotriz, costura y belleza.


Treinta mujeres han recibido el bono productivo que incluye una vaca, un cerdo o una gallina para mejorar su dieta, además 205 familias recibieron techo para sus viviendas, dijo la ex vicealcaldesa de Chinandega.


Añadió que gestionan empleos para jóvenes en la empresa privada y así paliar en parte el alto índice de desempleo que hay en la Villa 15 de Julio.

Seguridad ciudadana, bastión en la Villa 15 de Julio
La Villa 15 de Julio tiene casi 13 mil habitantes en cuatro kilómetros cuadrados. Fue fundada hace 52 años. Su mayor logro es contar por primera vez en la historia con una estación policial, aunque falta construir el edificio.


En la estación hay más de siete agentes y en cada cuadra hay un policía voluntario, por lo que la seguridad ciudadana es el bastión de esta comunidad, donde se han controlado los robos y las alteraciones al orden público.


El inspector Milton González, jefe de la delegación policial en esta comunidad, se declaró satisfecho con el trabajo que han hecho en estos diez meses, aunque él atiende el territorio desde hace dos años.


“Trabajamos en coordinación con la comunidad. Aquí funciona la pequeña unidad policial conocida como La Torre 6, la cual abarca los sectores de Rancherías, Las Grietas, El Higueral, San Lucas y Villa 15 de Julio”, afirmó el oficial.


Indicó que han capturado a seis sujetos sospechosos de estar relacionados con las maras salvadoreñas, los cuales han sido deportados y están pendientes de cualquier movimiento extraño para evitar la presencia de ese tipo de elementos.


Para evidenciar la efectividad del trabajo policial, recordó que el 23 de septiembre de 2010, capturaron en la Villa 15 de Julio al marero Jairo Johaldo González Avilés, de 24 años, originario de Chalchuapa, departamento de Santa Ana, El Salvador, quien había ingresado de Costa Rica a Nicaragua, y está involucrado en un homicidio en su país.


Junto a González fue detenida la salvadoreña Karina Beatriz Mercado Alvarenga, de 30 años, quien no podía entrar a Nicaragua, sin embargo, lo hizo.
Y así van transcurriendo los días en Villa 15 de Julio. La esperanza de los pobladores de esta comunidad es que el gobierno y la empresa privada impulse proyectos que generen empleo y eviten que más personas sigan emigrando hacia la muerte.