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Tres niñas llegaron ayer a los juzgados con su papá, José Rosales, de 42 años, pero salieron sin en él, porque la jueza Karla García le aplicó sin misericordia la nueva Ley 545.


La referida legislación establece que los acusados por violencia intrafamiliar serán sancionados con la prisión preventiva.
Rosales tuvo que mandar a llamar a un vecino para que se hiciera  cargo de las criaturas que le esperaban a la salida de la sala de audiencias.


El defensor público, Leonardo Gálvez, denunció que la Ley 445 fue aplicada de manera retroactiva a Rosales, pese a que la Constitución establece que sólo puede ser utilizada en beneficio del acusado.
“Los hechos por los cuales acusan al señor Rosales ocurrieron entre 2000 y 2009, y la Ley que le aplican entró en vigor el pasado 26 de febrero”, reclamó el defensor público.


La judicial, al ser preguntada por el señalamiento hecho por el defensor público respondió de manera escueta: “Mi versión está en la resolución”.


Por su parte, la fiscal auxiliar Aracely Hernández consideró que Rosales llevó a las tres niñas a la audiencia como una estrategia para no quedar preso.


“El  --José Rosales-- no debió haber traído a las niñas a exponerlas, y si lo hizo fue por estrategia”, manifestó la representante del Ministerio Público.


Las niñas, de ocho y seis años --las menores son gemelas--, a quienes su padre les pasó la faja y los cordones de sus zapatos, en medio de su inocencia preguntaban por qué su padre se había quitado su fajón.
Pedro Joaquín Collado, amigo de Rosales, dijo que él fue llamado por la judicial para que se hiciera cargo de llevar a las  niñas a la casa de un familiar.


Una de las criaturas confirmó que ellas están con su papá, porque su mamá se fue a vivir donde su abuelita materna debido a que ellos --la pareja-- pelean constantemente.