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Las mujeres  de las zonas rurales, quienes por años habían guardado silencio ante el maltrato que recibían de sus esposos, hermanos, padres u otros parientes cercanos, son las que ahora mayormente denuncian los casos de violencia intrafamiliar y sexual.


La violencia intrafamiliar y sexual la viven mujeres, niñas, adolescentes y jóvenes sin distingos de posición económica, social o religiosa en Estelí.
Así lo expresó Albertina Urbina Zelaya,  coordinadora de la Casa de la Mujer Mercedes Rosales-Amnlae de Estelí.


Expresó que la violencia intrafamiliar crea  un círculo vicioso, porque cuando el hombre maltrata a la mujer, ella  se desquita equivocadamente con los niños y éstos a su vez  maltratan al vecino o a sus compañeros de escuela,  al gatito o al perrito.


Explicó que los hombres generadores de violencia vienen de hogares desintegrados en donde fueron violentados. “La violencia sí es generalizada, pero ahora quienes denuncian más son las mujeres del campo, y éste es un logro importante”, acotó.


Agregó que en la  ciudad hay un mayor número de mujeres violentadas,  porque son las que menos hacen las denuncias.


Muchas mujeres sólo consultan por teléfono qué pueden hacer, se les orienta  pero no van a interponer la denuncia y todo queda en nada, comentó.
Dicen: “No voy a denunciar ahorita, voy a esperar y así pasa el tiempo”, agregó. En ese sentido, manifestó  que el equipo de especialistas que trabajan en  la Casa de la Mujer es respetuoso de las decisiones  de las mujeres, y les dicen que si quieren denunciar  que lo hagan conscientemente,  para que luego no salgan diciendo que fueron presionadas por alguien o que se tiene un interés particular.


Urbina,  quien también es diputada ante el Parlamento Centroamericano, señaló que desde esa instancia pretenden crear una red de trabajo para luchar en contra de la trata de personas,  en contra de los generadores de violencia y en contra de los asesinos de mujeres que andan escondiéndose en los diferentes países de Centroamérica.


Para citar ejemplos de esta situación, recordó que en Estelí  Leonel Medina mató a garrotazos a su compañera de vida, Guadalupe Arcia Benavides y huyó primero a Honduras,  y luego a Costa Rica y aún  no ha sido capturado.