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Por insólito que parezca, para darle  protección a casi tres millones de habitantes en la capital,  la Dirección de Patrullas de la Policía Nacional sólo cuenta con 150 patrullas,  de las cuales más del 50% son motos, reveló el subcomisionado Marlon Sevilla.


La Dirección de Patrullas de Managua diariamente recibe casi siete mil llamadas telefónicas de igual número de ciudadanos que solicitan la presencia de una patrulla en su barrio, porque nunca ven una.


Pero de esas siete mil, tres mil son “llamadas maliciosas”, señaló el jefe policial, lo cual acrecienta el problema, porque en vez de enviar una patrulla a donde en realidad la necesitan, puede ser enviada al lugar equivocado. “Fue antes del 24 de diciembre que miré pasar una patrulla por esta calle”, se quejó Fátima Ramírez, habitante de Villa Reconciliación.

 

Los únicos que patrullan las polvosas calles del vecindario que queda cerca de la  Estación Seis de Policía,  son los “cepoles”, nombre con el que popularmente se conocen en los barrios a los guardas de seguridad particulares. Doña Yadira Carranza, habitante de San Cristóbal, dijo que a este vecindario las patrullas sólo llegan cuando los llaman por algún hecho delictivo.


“Muchas veces, cuando los policías vienen,  ya ha pasado media o una hora desde que sucedió el hecho”, señaló la habitante de San Cristóbal, barrio ubicado en el Distrito Cuatro de la capital.


El subcomisionado Sevilla reconoció que no siempre los patrulleros llegan en el tiempo deseado, “pero esto es porque seguramente cuando son llamados, están atendiendo otra emergencia”, acotó.


Sin embargo, el subcomisionado Marlon Sevilla aseguró que en la actualidad las patrullas están llegando en 10 ó 15 minutos a donde se requiere su presencia.

Patrulleros en busca de chicharrones
Acahualinca,  uno de los barrios costeros de la capital --ubicado en el Distrito Dos--,  es tal vez uno de los vecindarios con menos patrullaje preventivo, según el testimonio de Rosa Morales.


“Aquí --al barrio Acahualinca-- las patrullas sólo entran cuando los policías vienen a comprar chicharrón o frito”, afirmó.


Doña Rosa Morales dijo que la falta de patrullaje preventivo en el barrio ha contribuido a que el parque se convierta en guarida de maleantes.
“La última vez que la Policía entró al barrio fue para las fiestas de La Purísima”, recordó Morales.


El subcomisionado Sevilla justificó diciendo que el patrullaje en el barrio Acahualinca le corresponde a la Estación  Dos de Policía “por ser una zona especial, debido a que ahí está ubicado  el vertedero de basura”.
Pero no todo es “negro”, porque el señor Manuel Velásquez, habitante de la III Etapa del barrio “Hialeah”, afirmó que el patrullaje en esa zona de la capital es constante. “En este barrio las patrullas entran y salen cada 15 ó 30 minutos”, afirmó.

Poca gasolina = poco patrullaje
Pero la falta de patrullaje preventivo en los barrios se debe a la falta de combustible.


Para que una patrulla recorra  las calles de Managua recibe la ínfima asignación de un litro de combustible para un turno de ocho horas, revelaron varios patrulleros consultados por EL NUEVO DIARIO.


Con ese litro de combustible, los agentes del orden público tienen que cubrir seis kilómetros de calles, indicaron los entrevistados, que hablaron a cambio del anonimato,  para evitar represalias de sus jefes.


La versión de los entrevistados contrasta con lo dicho por el jefe de la Dirección de Patrullas de Managua, subcomisionado Marlon Sevilla, quien aseguró que la asignación para cada patrulla es de 12 litros por día, equivalentes a un poco más de tres galones.


“A diario, cada patrulla sale con una asignación de 12 litros de combustible, y por eso está prohibido decirle a la población “no tenemos combustible”, afirmó el jefe policial.


Sin embargo, los patrulleros dijeron que una cosa es la orden de no pedir para el combustible y otra es la realidad.


“En algunas ocasiones,  cuando alguien nos invita a una gaseosa, preferimos decirle que nos regale un litro de gasolina”, dijo uno de los entrevistados.
Otra de las razones del porqué de la ínfima asignación de combustible para cada patrulla, es la desconfianza que los jefe tienen hacia los patrulleros.


“Dicen que nos dan poca gasolina,  porque si nos asignan más creen que nos vamos a ir de vagos a hacer mandados personales”, expresó otro de los entrevistados.

Un litro de combustible para seis kilómetros

Entonces, ¿cómo hacen los  patrulleros para cubrir un turno de ocho horas con sólo un litro de combustible, si no tienen la divinidad de Cristo, que multiplicó el pan y el vino en las bodas de Caná, en Galilea?


La respuesta dada por los agentes del orden público es sencilla, pero preocupante,  porque según ellos,  lo que hacen para que el litro de gasolina “les rinda”, es instalarse en determinado punto por un largo período.


“Por ejemplo: salimos de la central de Policía y nos vamos a ubicar a una valla  (un sitio)  que puede ser un parque. Allí nos estamos una o dos horas, luego nos trasladamos a un colegio y después puede ser un centro comercial.  Sólo nos trasladamos a algún barrio si nos lo ordenan”, explicó otro de los entrevistados.
Este sistema que ubica las patrullas por largo tiempo en lugares “estratégicos” de la capital, da una imagen a la población de que la ciudad está debidamente vigilada.


¿Qué pasa si hay que perseguir a un maleante que huye en  cualquier medio de transporte, si la  cuota de combustible es baja?,  preguntamos a uno de los patrulleros, que respondió de forma categórica: “Tenemos prohibido hacer persecuciones”.


“La instrucción que tenemos es que avisemos por radio para que la patrulla del distrito donde se produce el hecho se encargue de la persecución”, explicó otro uniformado.

Preguntas “incómodas”
¿Cuánto es el presupuesto que la Policía destina para la compra de combustible para el patrullaje en los barrios? ¿Cuántas patrullas tiene cada distrito para cubrir sus zonas? ¿Cuántos vehículos tienen las fuerzas del orden para prevenir y enfrentar  el delito a nivel nacional?, fueron preguntas que no quisieron contestar, porque aunque se le pidió a la vocera de la institución, Vilma Reyes, toda esta información, no la dieron “por motivos de seguridad nacional”.


Tampoco quisieron informar cuál es el tiempo de vida útil de una patrulla y cada cuánto tiempo hacen el mantenimiento.


Igualmente, la Policía no informó cuánto combustible le asignan a los altos mandos, cuántos y de qué marca son los vehículos que tienen asignados, y qué pasa si una de éstas personas daña un vehículo en actividades que no son propias de la institución.


Lo que sí dijo Alonso Sevilla es que cuando uno de los vehículos de la Dirección de Patrullas colisiona o lo chocan en la calle, se sigue  el procedimiento normal.


“Si el culpable es un civil, tiene que asumir como en cualquier otro caso, y si es el policía el que tuvo la culpa,  tiene que pagar de su salario el daño causado, porque a él se le manda a cumplir con su deber,  no a destruir la patrulla, que es un bien de todos, porque es comprada con los impuestos que el pueblo paga”, concluyó el comisionado Sevilla.

 

Para las elecciones habrá más patrullaje
El jefe de la Dirección de Patrullas, Marlon Sevilla, dijo que esa unidad estuvo a punto de desaparecer durante los gobiernos anteriores por falta de apoyo.
“Hubo momentos en el que sólo había cuatro patrullas para todo Managua, y llegamos a pensar en la posibilidad de patrullar a caballo”, confesó el entrevistado.


Sevilla destacó que durante el actual gobierno es que esa dependencia policial ha recibido mayor apoyo logístico.


“Es más, durante 2011,  en el cual tenemos un período electoral “en puertas”,  vamos a tener más patrullas para seguridad de la población”, destacó el mando policial.