•  |
  •  |

Aunque el delito de profanación en Nicaragua se castiga con pena de uno a tres años de prisión, al parecer a Yessenia Springer, de 38 años, se le “perdonará” haber  exhumado el  cuerpecito de su hijo, Eleam Yair Avendaño Springer, de ocho años.

 

La profanación de la tumba se produjo seis horas después que la criatura recibió cristiana sepultura en el cementero de La Borgoña, Ticuantepe, confirmaron las autoridades y la familia paterna del niño.

 

Springer y cinco compañeros de tragos llegaron al campo santo la tarde del viernes, portando machetes y armas de fuego,  diciéndole al vigilante que tenían permiso de la Policía de Ticuantepe para exhumar el cuerpo.

 

“Aquí  vino alterada, amenazando de muerte al vigilante del cementerio, sacaron la caja donde estaba el cuerpo del niño, lo subieron por el muro y se lo llevaron en una mototaxi a velarlo, porque ella decía que tenía derecho porque era su madre y la Policía sabía que lo iba a sacar”, dijo un testigo que omitió su nombre.

 

“Se le dio seguimiento, el Ministerio de Salud estuvo acompañándolos para que siguieran las recomendaciones de enterrarlo en la madrugada”, dijo la comisionada Mirlem Méndez, segunda jefa del Distrito Cinco de Policía.


Méndez reconoció que las autoridades le tuvieron consideración a Springer en no arrestarla por la profanación de la tumba debido a que ella estaba detenida cuando los familiares paternos dieron cristiana sepultura al niño.

 

Springer, su pareja, Mauricio Gómez Ampié, y un amigo de ambos fueron liberados 48 horas después de su detención  porque el Instituto de Medicina Legal entregará el resultado de la autopsia en 10 días, explicó la jefa policial.

Sin embargo, Méndez aclaró que ellos – los tres investigados- siguen  bajo  esa misma condición porque no se ha esclarecido la muerte del niño.

 

El infante fue sepultado por segunda vez ayer a las seis de la mañana en el mismo cementerio, en la misma tumba y con el cuerpo en estado de descomposición.