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Rosalío Hernández Centeno, de 80 años, el anciano que se arrastraba por el suelo para caminar y que fue arrollado por un vehículo la mañana del martes 22 de febrero, se rindió ante la muerte seis horas después del accidente.


Su cuerpo fue velado por amigos y vecinos en medio de una de las  calles del barrio Anexo Miraflores, frente al cuartito donde le dieron posada por varios años desde que llegó jovencito de Somoto, de donde era originario.


“Aquí hicimos una recolecta en todo el barrio, porque nosotros éramos como su familia, era un señor bien querido,  no tenía familiares cercanos,  sólo en Somoto. Dentro de nuestras posibilidades le daremos cristiana sepultura y lo vamos a enterrar en el cementerio “Milagro de Dios”, porque ahí es más económico”, dijo Manuela Martínez.


Hernández Centeno se ganaba la vida lustrando zapatos y rozando los patios de sus vecinos,  a pesar de que no tenía la pierna izquierda,  porque la perdió en un accidente de tránsito cuando era joven.

Ataúd será donado

A falta de una silla de ruedas y de muletas, el anciano se desplazaba arrastrándose por las calles del barrio, donde fue arrollado por la furgoneta placa M 093-710, conducida por René Antonio Fonseca, de 42 años, quien en ese momento retrocedía el vehículo, tras hacer una entrega de pan en una pulpería.


Los vecinos se quejaron de la calidad del féretro que les consiguieron  los miembros del Consejo del Poder Ciudadano, “porque nos hicieron llenar un montón de papeles e hicimos trámites  por todos lados, para entregarnos eso, la vamos a llevar al (hospital) “Antonio Lenín Fonseca”, para que le sirva a alguien de emergencia, porque aquí quien nos resolvió fue el Santa Claus Nica, (Víctor Rosales)”, dijo Patricia Sotelo.


El conductor que mató al viejito sigue preso en las celdas del Distrito II de Policía.