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LA PRENSA LIBRE

El lunes pasado comenzó el juicio contra los nicaragüenses Verónica del Carmen Baquedano Vallecillo, alias “Lucero”; Óscar Antonio Fletes Hernández, “Calabaza”; y Ervin Alberto López González, acusados por explotación sexual.
De esa banda está pendiente de captura el guatemalteco Julio César Gómez Mazariegos, propietario de los lugares donde prostituían a sus víctimas.
Según consta en el expediente, una menor que fue llevada de León, Nicaragua, a Guatemala, fue sometida a cautiverio y explotación sexual, pero logró escapar y revelar la manera de operar de la banda.
La acusación revela que Fletes Hernández, mediante engaños, contactó a la menor y le ofreció trabajo de mesera en Guatemala. El 11 de junio de 2009, la menor fue hospedada en la casa de Baquedano.
Al día siguiente, la banda llevó a ocho mujeres, incluida la menor, a la estación de buses de León, y el 13 de junio ingresaron a Guatemala por la frontera El Florido, lo que fue corroborado con los movimientos migratorios.
En la capital, la menor fue llevada a un bar de la zona 6, donde le quitaron sus documentos y la vistieron con ropa corta, para luego obligarla, bajo amenazas,  a prostituirse.

Dos veces prostituida
El 15 de junio del año pasado, la Policía efectuó un allanamiento en el citado bar, de donde la rescataron y luego la expulsaron del país por la frontera con Honduras. Sin embargo, Gómez retuvo de nuevo a la menor, y con sobornos logró introducirla en Guatemala.
En esa ocasión, la víctima fue llevada a un centro nocturno en la zona 5, donde la obligaron a prostituirse.
El 26 de septiembre último, la menor logró escapar de los traficantes,  y cuatro días después accionó penalmente contra los implicados.
El MP clausuró dos negocios vinculados con esa organización, uno de los cuales operaba de manera clandestina.
Las autoridades nicaragüenses han solicitado información sobre casos de mujeres que han sido traídas a Guatemala con engaños para prostituirlas.